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Recomendación: La conquista del poder. Elecciones y campañas presidenciales en América Latina

In AMÉRICA LATINA, RECOMENDACIONES on septiembre 10, 2009 at 7:30 pm
La conquista del poder presenta uno de los primeros estudios comparados y sistemáticos de la ciencia política y la comunicación sobre las elecciones presidenciales en América Latina, analizando la dinámica política, las tendencias de voto, el uso de los instrumentos del marketing y la comunicación política y el contexto de la competición en situaciones concretas. Este libro reúne, en una perspectiva única, la investigación empírica del desarrollo de las elecciones presidenciales en la región, considerando:
• los efectos de los sistemas electorales para la elección de presidentes

• el papel de las elecciones primarias

• el acceso de los outsiders

• las consecuencias de la cláusula de reelección presidencial sobre la competencia electoral

• el impacto de las expectativas de voto y los efectos sobre los votantes de las estrategias de comunicación de los candidatos durante las campañas electorales “La amplitud de temas justifica por sí misma la atención que la comunidad científica y política debería prestar a este esfuerzo académico por renovar los estudios sobre elecciones presidenciales y resalta aún más la importancia de este libro en el momento actual, cuando acaban de celebrarse 13 elecciones presidenciales en los 18 países de la región” – Daniel Zovatto, Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral -International IDEA

América Latina ante elecciones decisivas

In AMÉRICA LATINA on septiembre 9, 2009 at 1:22 pm
Por J. Charles, T Bridges y Juan O. Tamayo
Uno fue miembro de los Tupamaros uruguayos, un ícono de la izquierda armada latinoamericana de los años 60. El otro es uno de los dueños de la aerolínea LAN, un ícono del éxito del libre mercado de Chile. Y a ambos se les considera moderados.

Son dos de los principales y nuevos candidatos en una temporada electoral inusualmente dinámica en América Latina y el Caribe, con una docena de elecciones presidenciales y parlamentarias durante los próximos 14 meses.

En un período de 12 meses entre el 2004 y el 2005, los izquierdistas ganaron nueve de 12 elecciones en la región. Pero los próximos comicios pudieran mostrar que el impulso de la izquierda ha perdido fuerza y que candidatos de ambos lados del espectro político han aprendido el valor de la moderación, dijeron analistas.

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En las elecciones más recientes en la región el conservador Ricardo Martinelli ganó las presidenciales de Panamá en mayo, derrotando al candidato del partido en el poder, de centroizquierda.

La mayoría de las campañas hasta el momento parecen basarse más en la situación económica que en la ideología. Y la influencia del presidente izquierdista venezolano Hugo Chávez en la región pudiera haber llegado a su punto máximo con los altos precios del petróleo, agregaron los analistas.

“La idea generalizada es que una crisis económica como la que tenemos favorece a la oposición, pero no veo a ningún candidato tipo Chávez y la mayoría de los países donde se celebrarán comicios tienen instituciones fuertes”, dijo Susan Purcell, directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

“La izquierda latinoamericana se está definiendo cada vez más a través de las elecciones y la experiencia”, comentó Phil Peters, vicepresidente del Instituto Lexington, un centro de estudios de Virginia. “Mientras tanto, Chávez ha mostrado algunas prácticas autoritarias en materia política y decisiones extrañas en política económica”.

Dos de las elecciones más seguidas serán las de Uruguay y Chile, donde los límites de término impiden la reelección a los presidentes centroizquierdistas Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet.

En Uruguay, José Mujica, encarcelado entre 1973 y 1985 por sus actividades guerrilleras con los Tupamaros y ahora candidato de la gobernante coalición Frente Amplio, parece dirigirse a una segunda vuelta contra el centroderechista ex presidente Luis Alberto Lacalle si ninguno gana la mayoría en la primera vuelta. Mujica ha hecho campaña en calidad de pragmático que favorece alguna inversión privada en las empresas estatales, mientras que Lacalle se ha presentado como un centrista que busca mantener la mayoría de los amplios beneficios sociales del país.

En Chile, el empresario de centroderecha Sebastián Piñera, uno de los dueños de la aerolínea LAN, adelanta en los sondeos a Eduardo Frei, candidato de la coalición gobernante de Bachelet y Marco Enríquez-Ominami, de la Coalición por el Cambio, de posición centroizquierdista.

Y en Costa Rica se espera que la candidata del Partido Liberación Nacional del presidente Oscar Arias, Laura Chinchilla, derrote fácilmente a Ottón Solís, del centroizquierdista Acción Ciudadana en las elecciones de febrero, y que continúe la política moderada tanto económica como social de Arias.

Es casi seguro que la izquierda gane en Bolivia, donde incluso los críticos más acendrados del presidente Evo Morales pronostican su reelección el 6 de diciembre y que siga llevando el país hacia el “socialismo del siglo XXI” de Chávez.

En la Organización de los Estados Americanos, el secretario general José Miguel Insulza ya ha dicho que se presentará a reelección en la primavera del 2010. Su manejo de la crisis del golpe de Estado en Honduras y sus esfuerzos por readmitir a Cuba en la OEA le ganaron algunas críticas en Washington, pero no está claro si otros candidatos saldrán a la palestra.

“Necesitará un año muy bueno para subir al nivel de la simple mediocridad, pero no veo a nadie dispuesto a gastar capital político alguno en oponérsele”, dijo Roger Noriega, ex secretario adjunto para América Latina del Departamento de Estado, durante la administración de George W. Bush entre el 2001 y el 2005.

Pero después de esas elecciones el resto es aún más incierto.

En Honduras, Elvin Santos, del Partido Liberal, iba a la cabeza de Porfirio Lobo, del Partido Nacional, hasta que el presidente liberal Manuel Zelaya fue depuesto y obligado a exiliarse el 28 de junio. Lobo tiene ahora la ventaja en los sondeos, mientras que Santos ha batallado por unificar al partido, dividido entre partidarios y opositores de Zelaya, antes de la votación del 29 de noviembre.

El presidente de Colombia Alvaro Uribe, muy popular y uno de los conservadores de pura sangre de la región, no ha anunciado oficialmente todavía si se presentará a la reelección en mayo en caso de que el Congreso y la Corte Suprema deroguen la prohibición constitucional de gobernar más de dos términos presidenciales seguidos.

Sin Uribe, la competencia probablemente será entre Juan Manuel Santos, el ex ministro de Defensa, de centroderecha y quien dirigió una popular y exitosa campaña contra los guerrilleros izquierdistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el candidato de centroizquierda Sergio Fajardo, quien en sus cuatro años como alcalde de Medellín consiguió reducir sustancialmente el índice de delincuencia.

Tampoco está claro hacia dónde soplarán los vientos políticos en el Caribe, donde las naciones isleñas de Dominica, San Cristóbal y Nieves, y San Vicente y las Granadinas, tienen elecciones programadas para el próximo año. Estas seguirán a otras elecciones en la zona caribeña de habla inglesa, donde los votantes derrotaron varios partidos en el 2007 y el 2008.

Dominica y San Vicente son ahora miembros de la alianza ALBA, dirigida por Chávez, y el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, es un inveterado chavista, a pesar de alguna oposición interna. A cambio, Venezuela ha enviado millones de dólares en ayuda e inversiones a ambas naciones.

“A la gente le preocupa el costo de la vida desde que llegó la recesión”, dijo el encuestador caribeño Peter Wickham. Pero la oposición en los tres países parece débil, agregó, y “si Skerrit gana de nuevo podría influir en el resultado del resto de las elecciones”.

Se espera que en las elecciones presidenciales de Haití, programadas para finales del año próximo, se postulen candidatos con el apoyo del presidente René Préval, cuyo gobierno ha recibido un alto nivel de aprobación hasta el momento, y del ex presidente Jean Bertrand Aristide, todavía popular a pesar de haber sido depuesto en una rebelión armada en el 2004 y de la división de su partido Fanmi Lavalas.

El premio gordo en juego será Brasil — la principal potencia económica y de política exterior de la región — donde al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, un moderado de izquierda que cuenta con una gran popularidad, le está constitucionalmente prohibido presentarse a las elecciones del 3 de octubre del 2010.

Lula da Silva ha designado a una antigua colaboradora, Dilma Rousseff, como candidata preferida de su Partido de los Trabajadores. Pero Rousseff nunca se ha postulado a ningún cargo público y batalla contra un cáncer. Hasta el momento los sondeos dan la ventaja a José Serra, gobernador de Sao Paulo, la capital económica del país, quien defiende la economía de mercado.

En general, la mayor parte de los analistas concuerdan en que probablemente las próximas elecciones confirmen que la mayor parte de la izquierda latinoamericana es democrática y que la versión de Chávez del “socialismo del siglo XXI” probablemente no se extienda más allá del territorio que ya controla en Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

“Chávez agarró los mangos bajitos en esos países en problemas, donde las clases políticas presentaban graves problemas”, dijo Noriega en una entrevista telefónica. “Pero la inmensa mayoría de los países de las Américas respetan las instituciones. . . La opinión más generalizada es que la democracia funciona”.

Fuente: El Nuevo Herald

La editorial Ocean Sur presentó la antología América Latina hoy: ¿reforma o revolución?

In AMÉRICA LATINA, RECOMENDACIONES on septiembre 8, 2009 at 5:11 pm
La editorial Ocean Sur presentó la antología América Latina hoy: ¿reforma o revolución?, en la primer sesión plenaria del XV Encuentro del Foro de Sao Paulo, celebrado recientemente en la Ciudad de México.

En medio del confuso clima creado por el fin de la bipolaridad, fue acuñada la frase «búsqueda de alternativas». Para una parte de la izquierda política, esa noción sepultaba los conceptos de poder, revolución y socialismo.

Hoy, cuando fuerzas de izquierda y progresistas ejercen el gobierno nacional en la mayor parte de Latinoamérica, la tozuda realidad vuelve a plantear la necesidad de definir el rumbo en términos de gobierno y poder, reforma o revolución, y capitalismo o anticapitalismo.

Con el propósito de ofrecer a sus lectores diversas aproximaciones a esta problemática, la editorial Ocean Sur invitó a un grupo de politólogos y dirigentes políticos a reflexionar sobre el tema «América Latina hoy: ¿reforma o revolución?».

El mapa político de América Latina se redibujó casi por completo durante las últimas dos décadas. En una región donde, salvo excepciones, a lo largo de su historia republicana imperaron la dictadura y el autoritarismo, hace veinte años que la democracia burguesa funciona con estabilidad relativa. Esto no es, sin embargo, lo más notable del nuevo escenario político latinoamericano, sino que la izquierda, a la cual se le cerró siempre el acceso al gobierno, y que fue despojada de él cuando llegó a ejercerlo, como lo ejemplifica el derrocamiento de los gobiernos de Jacobo Arbenz en Guatemala y Salvador Allende en Chile, haya conquistado crecientes espacios institucionales, hasta llegar a ocupar los gobiernos nacionales de gran parte del subcontinente.

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El cambio de etapa histórica o cambio de época por el que atraviesa América Latina fue presentado, en sus inicios, por los grandes centros de poder como resultado de una abigarrada y confusa yuxtaposición de hechos y procesos: el derrumbe de la URSS y el campo socialista, la supuesta ruptura epistemológica con la historia anterior de la humanidad atribuida a la «globalización» y la «Revolución Científico Técnica», la avalancha universal del neoliberalismo, la imposición del «Nuevo Orden Mundial» —con la Guerra del Golfo y las intervenciones militares en Somalia y Panamá como cartas de presentación—, el cierre de la etapa de flujo y reflujo de la lucha armada abierta por el triunfo de la Revolución Cubana, la derrota de la Revolución Popular Sandinista, y el restablecimiento de la democracia burguesa en los últimos países aún gobernados por dictaduras: Paraguay y Chile. Por supuesto que estos no eran hechos y procesos yuxtapuestos, sino expresiones concatenadas de la reestructuración del sistema imperialista de dominación mundial ocurrido a raíz del fin de la bipolaridad.

Como el imperialismo norteamericano «abjuraba» de las dictaduras militares —que ya habían cumplido su objetivo de crear a sangre y fuego las condiciones para la reestructuración neoliberal— y priorizaba la utilización de nuevos mecanismos de dominación supranacional —que aparentaban ser menos intervencionistas—, una parte de la izquierda latinoamericana creyó que se abría en la región una era «poscomunista» de capitalismo democrático y redistributivo, semejante al de la Europa Occidental de la posguerra, en la cual el gobierno «le caería en los brazos». No obstante, lo que siguió fue un proceso de concentración de la riqueza y ampliación de la exclusión social, de intensidad y alcances sin precedentes, que incluyó la implantación de su correspondiente «democracia neoliberal», concebida como la alternancia en el gobierno solo de figuras y fuerzas políticas neoliberales.

En medio del confuso clima creado por la imagen de omnipotencia que el imperialismo proyectaba de sí y del derrumbe del paradigma socialista que se consideraba predestinado a resolver los problemas de la humanidad, fue acuñada la frase «búsqueda de alternativas». Para las corrientes entonces predominantes en la izquierda política, esa difusa noción sepultaba los conceptos de poder, revolución y socialismo, que supuestamente se habían derrumbado junto con el «socialismo real», mientras que para las corrientes predominantes en la izquierda social, también habría sucumbido la razón de ser de la izquierda política.

Con el impulso a la sazón incontenible que el fin de la bipolaridad le imprime al proceso de reforma y reestructuración neoliberal iniciado en las postrimerías de la década de 1970, sus consecuencias económicas, políticas y sociales no se hicieron esperar. En la segunda mitad de los años ochenta, nuevos partidos, movimientos y coaliciones de izquierda, caracterizados por la unidad dentro de la diversidad, empezaban a conquistar espacios institucionales mediante la lucha político-electoral, a contracorriente de las tendencias de la democracia neoliberal. Símbolos de la nueva época son la elección presidencial mexicana de 1988, en la que Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional, fue despojado del triunfo, y la elección presidencial brasileña de 1989, en la que el candidato del Partido de los Trabajadores y el frente Brasil Popular, Luiz Inácio Lula da Silva, tuvo un desempeño sin precedentes, al margen de que no llegara a alzarse con la victoria.

Aunque la nueva época nace determinada por la avalancha universal del neoliberalismo, ya en su seno se incubaba la simiente de la resistencia. Los primeros años de la década de 1990 eran años de ilusión, cuando muchos creían que la elección de la izquierda al gobierno conduciría, de manera semiautomática, no solo a la satisfacción de las reivindicaciones socioeconómicas tradicionales, sino también de las nuevas reivindicaciones enarboladas por las mujeres, los jóvenes, los ancianos, los indígenas, los afrodescendientes, los ambientalistas, los defensores de la diversidad sexual, y otros grupos que han adquirido visibilidad y protagonismo social. Sin embargo, pese a que la crisis financiera mexicana de diciembre de 1994 y otros hechos similares destruyeron los mitos del «efecto de derrame» con que el neoliberalismo logró «robarle tiempo» a los pueblos, aún conservaba la capacidad de infundir miedo sobre las «consecuencias negativas» que acarrearía la elección de gobiernos no-neoliberales.

Pero, el rechazo venció al miedo y los pueblos comenzaron a ejercer el voto a favor de figuras y fuerzas políticas que prometían llevar a la práctica «las alternativas». En algunos países, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, el colapso o el debilitamiento extremo de la institucionalidad neoliberal, condujo al gobierno a líderes que capitalizaron el descontento de la ciudadanía, pese a no contar de inicio con fuertes partidos de izquierda. En otros, como Brasil y Uruguay, fue el acumulado organizativo y político de la izquierda el que llevó a sus candidatos a la presidencia. A ellos se suman situaciones, como las de Argentina y Honduras, donde a falta de candidatos presidenciales provenientes de los sectores populares emergen figuras progresistas de los partidos tradicionales.

A más de 10 años de la primera elección de un gobierno nacional de la izquierda latinoamericana ocurrida en la etapa abierta a raíz del fin de la bipolaridad —la celebrada en Venezuela en diciembre de 1998— y a pocos meses de la más reciente —la efectuada en El Salvador en marzo de 2009—, la tozuda realidad vuelve a plantearle a esa izquierda la necesidad ineludible de definir su rumbo estratégico en términos de gobierno y poder, reforma o revolución, y capitalismo o anticapitalismo.

Con el propósito de ofrecer a sus lectores diversas aproximaciones a esta problemática, la editorial Ocean Sur, invitó a un grupo de politólogos y dirigentes políticos a reflexionar sobre el tema «América Latina hoy: ¿reforma o revolución?». Estos puntos de vista se agrupan en el presente volumen de la colección Contexto Latinoamericano.

Fuente: Rebelión

Austeridad en campañas electorales

In AMÉRICA LATINA, ARTÍCULOS Y MÁS, CHILE on septiembre 8, 2009 at 5:03 pm
Por Salvador Valdés

La exigencia del electorado de ser servido por las autoridades electas tiene dos bases: que los candidatos comuniquen su oferta a los electores, y que cada elector pueda manifestar preferencia sin ser extorsionado (voto secreto). En Chile se cumple lo segundo, pero lo primero se malentiende. En efecto, un candidato presidencial debe comunicar su oferta a ocho millones de inscritos en los registros electorales, más tres millones de potenciales inscritos. La cantidad de comunicación requerida es enorme. Y el costo de la comunicación no es bajo, porque debe competir por la atención del electorado con el fútbol, la muerte de Elisa, otras noticias y la publicidad para productos de consumo masivo. Si la comunicación costara apenas tres pasajes del Transantiago por votante potencial, una campaña presidencial chilena costaría 24 millones de dólares.

¿Puede lograr comunicación real una campaña serena, sin discusiones? Una campaña debe ser ágil y subrayar diferencias con los rivales. Al mismo tiempo, debería evitar la descalificación, respetar al adversario y aplicar transparencia imparcial donde ella haga bien. Pero una campaña que no capta la atención del electorado no sirve.

Una campaña austera es aquella que no logra comunicarse con el electorado hasta aquel nivel donde amenaza a sus rivales. Si todas fueran así, la elección sería decidida por las clientelas fijas de los partidos, dejando en la frustración o la abstención a las mayorías que no son cercanas a ningún partido. ¿Puede un demócrata calificar de superfluo el costo de una campaña que a duras penas llega a los 11 millones de votantes potenciales? Por otra parte, si la austeridad en las campañas hiciera que algunos pobres dejaran de votar, ellos perderían parte de su influencia política. Si los pobres votaran menos, la competencia política reduciría los subsidios para los pobres y aumentaría los subsidios a quienes sí votan. En definitiva, los pobres perderían con campañas demasiado austeras, aunque el ahorro fuera destinado a darles mediaguas.

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En Estados Unidos no hay límites legales al gasto de campaña. Allí la Corte Suprema ha derogado las leyes que los han intentado, por atentar contra la libertad de expresión política. Tampoco existe allá una prohibición a los candidatos de adquirir publicidad televisiva.

Es natural que, en ausencia de límites al gasto, preocupe la asimetría entre candidatos en acceso a recursos. Quizá un candidato mucho más rico podría inundar con su publicidad las mentes de los electores, impidiendo que escuchen la voz de sus rivales. La solución es un subsidio fiscal, por voto obtenido y por cada peso de aporte originado en personas naturales bajo cierto umbral, que asegure el piso para hacerse oír. Debería negarse todo subsidio a candidatos que no atraen votos ni aportes pequeños. Con el fin de asegurar la independencia del candidato, también conviene poner límites a los aportes de una misma persona a un candidato.

Instaladas esas garantías, la ciudadanía ganaría eliminando los límites al gasto que el oficialismo concertacionista impuso en 2003. Otra ventaja de eliminar los límites al gasto sería reducir los fraudes contables -recordemos las facturas falsas presentadas en 2006 por un senador-, evitar la extorsión por los inspectores requeridos por un límite duro y la evasión vía campañas financiadas por grupos ciudadanos. Aunque se eliminaran los límites al gasto, todavía faltaría compensar los subsidios asimétricos que favorecen a los incumbentes. Por ejemplo, la asignación parlamentaria que han recibido en los 24 meses previos a la elección los candidatos que son parlamentarios, debería ser balanceada con un subsidio igual a los candidatos exitosos que no son parlamentarios.

El oficialismo ha propuesto lo contrario: hacer que los actuales límites comprendan los gastos realizados entre mayo y agosto, previos a los 90 días de campaña oficial. Sin embargo, si esa propuesta hubiera estado vigente, habría forzado a Marco Enríquez a reducir su gasto en los 90 días oficiales que restan, en los 205 millones que declaró hace poco, más las donaciones en especies que no declaró. Eso habría perjudicado al electorado. La comunicación política es deseable, a pesar de que consume recursos reales.

Fuente: Piñera 2010

Zelaya derrochó más de US$ 6 millones en cuidar a sus caballos, su Harley, etc …

In AMÉRICA LATINA, HONDURAS on septiembre 7, 2009 at 2:36 am
Las autoridades de facto de Honduras denunciaron al depuesto presidente Manuel Zelaya de derrochar más de seis millones de dólares para mantener sus caballos, joyas y viajes, entre otras excentricidades, según informes publicados este sábado en la prensa.

“Hasta el momento hemos podido determinar irregularidades que ascienden a los 123 millones de lempiras en la documentación que se ha podido investigar y rescatar, el monto mencionado está debidamente sustentado con la documentación”, aseveró en conferencia el magistrado presidente del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), Renán Sagastume, a varios medios locales.

Sagastume y autoridades del ministerio Público dieron a periodistas unas extensas listas con detalles del “salario mensual del cuidado del caballo”, así como compra de herrajes, sillas, mantenimiento de su motocicleta Harley Davidson, “pasajes aéreos”, “contratación de aviones y helicópteros” y “compra de joyas”, entre otros gastos.

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Zelaya, un ganadero de botas y sombrero, hizo famoso a su caballo “Café” al que llevó a varios lugares en helicóptero y es conocido por su afición a las motocicletas.

El TSC dio a conocer otros gastos en consultorías, alquileres de edificios y vinos para bodas.

“A partir de la próxima semana el Tribunal Superior de Cuentas presentará un informe puntual de cada caso en investigación al Ministerio Público, para que éste realice las acciones penales que correspondan. Asimismo el Tribunal preparará las correspondientes responsabilidades civiles o administrativas”, advirtió Sagastume.

Fuente: Noticias 24

Tres elecciones presidenciales podrían cambiar el mapa político de Suramérica antes de fin de año

In AMÉRICA LATINA, BOLIVIA, CHILE, URUGUAY on septiembre 3, 2009 at 2:29 pm
Aunque es muy poco probable que el presidente Evo Morales no sea reelegido en Bolivia, el izquierdista Frente Amplio no tiene todavía una clara ventaja en los sondeos en Uruguay, y en Chile mucho parece estar dado para que la derecha entre al Palacio de la Moneda. La gran pregunta es si estos comicios marcarán el cambio de la tendencia de los últimos años, que ha favorecido a la izquierda, en otras competencias electorales que se llevarán a cabo en 2010.

La izquierda uruguaya, que llegó por primera vez al poder en marzo de 2005, ha ampliado su intención de voto en la competencia hacia la elección presidencial del próximo 25 de octubre, pero sin la ventaja suficiente para evitar una segunda vuelta. Según la más reciente encuesta, realizada por la firma Interconsult, la coalición de partidos de izquierda Frente Amplio (FA), a la que pertenecen el presidente Tabaré Vázquez y el ex guerrillero, ex ministro, senador y candidato a sucederlo José Mujica, cosechó el 44 por ciento de la intención de voto en agosto, ante el 42 por ciento que tenía en julio.

El opositor Partido Nacional (más conocido como ‘Blanco’), de centroderecha y que postula al ex mandatario Luis Alberto Lacalle (1990-1995), obtuvo un 35 por ciento, ante un 36 por ciento que tenía en el mes pasado. La Ley Electoral uruguaya dice que si ninguno de los candidatos supera el 50 por ciento de los votos, habrá una segunda vuelta. “Sin lugar a dudas, esta elección parece encaminarse hacia una confrontación muy pareja, de resultados muy inciertos. Ya no hay favoritos”, escribió el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart, en el diario uruguayo Últimas Noticias. Mujica fue líder del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, y tras permanecer preso en condiciones inhumanas durante la última dictadura militar (1973-1985), él y los demás tupamaros se incorporaron al FA en 1989.

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¿Empresario y mandatario?

En Chile, acusaciones de que el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet interviene en favor del candidato y ex presidente Eduardo Frei (1994-2000), y de que hay un gasto excesivo en la campaña del multimillonario derechista Sebastián Piñera, tienen al rojo vivo la carrera presidencial, a solo tres meses para los comicios.

Piñera, con una fortuna de más de 1.300 millones de dólares según la revista Forbes, recibió en las últimas semanas una lluvia de críticas cuando dijo que sólo había gastado 10 millones de pesos chilenos (unos 18 mil dólares) en su campaña, que inunda las calles y las principales emisoras, con mensajes de sus hijos y esposa. El magnate, que lidera las encuestas con cifras que oscilan entre el 35 y el 40 por ciento, aclaró luego que su estimación correspondía al gasto de los últimos 10 días para el arriendo de gigantografías (vallas).

Frei -candidato de la coalición de centro y de izquierda, en el poder desde 1990, cuando cayó el ex dictador Augusto Pinochet, y que capta entre el 20 y el 25 por ciento de intenciones de voto- dijo desconocer las cifras invertidas en su campaña.

Y el candidato independiente y ex diputado del Partido Socialista, Marco Enríquez-Ominami, reconoció haber gastado hasta ahora unos 100 millones de pesos chilenos (casi 183.000 dólares). Enríquez-Ominami, más conocido como el ‘Obama chileno’, concita, según los últimos sondeos, una adhesión del 16 al 24 por ciento y podría dar la sorpresa.

Piñera -dueño de la aerolínea LanChile, de la Clínica Las Condes y prácticamente del club deportivo de fútbol Colo Colo- fue derrotado por Bachelet en el 2006 y está seguro de que esta vez sí ganará las elecciones, tanto por méritos propios como por el “hartazgo de los ciudadanos tras 20 años de gobiernos de la concertación”. Sin embargo, el 70 por ciento de los chilenos apoya en estos momentos la gestión de Bachelet, y hace medio siglo que la derecha chilena no llega al poder por la vía democrática.

Evo, segunda parte

En el caso de Bolivia, las cosas parecen están cantadas. A solo cuatro días de que termine el plazo para inscribir candidatos (se cierra el 7 de septiembre), la oposición no ha logrado cuajar un frente único capaz de vérselas con el presidente Evo Morales, ampliamente favorito en todas las encuestas y quien el 6 de diciembre buscará un nuevo periodo de cinco años.

Hay siete opositores autoproclamados como aspirantes a la Presidencia, a pesar de que todos reconocen que la dispersión solo favorece al primer indígena que gobierna Bolivia en toda su historia republicana. En la lista están el ex presidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga (2001-2002); el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-1997); el ex gobernador de Cochabamba Manfred Reyes Villa; el empresario Samuel Doria Medina; el alcalde de la ciudad de Potosí, René Joaquino; el líder cívico de la región de Santa Cruz Germán Antelo, y la politóloga Jimena Costa. El jefe de Estado confía en ser reelegido porque todas las encuestas privadas le dan una intención de voto favorable del 58 por ciento.

El nuevo mapa político de la región podría cambiar en los meses que vienen. Y eso que todavía no se habla mucho de lo que puede pasar en el 2010 en Brasil -donde el Partido de los Trabajadores de ‘Lula’ da Silva sigue muy relegado en las encuestas-, y en Argentina -donde la mayoría de los expertos prevén el final de la hegemonía de los Kirchner, tras el estrepitoso fracaso de las pasadas legislativas-. ¿Se está moviendo el péndulo?

Fuente: Cambio

Gobiernos de izquierda y neoliberalismo: El sentido común de la derrota

In AMÉRICA LATINA, ARTÍCULOS Y MÁS on septiembre 2, 2009 at 11:17 pm
Por Andrés Núñez Leites

Nota: Este artículo, de 2006, mantiene su vigencia, a mi humilde entender.

La confusión campea por la arena política uruguaya en el sentido amplio: desde el parlamento, pasando por los sindicatos y los movimientos sociales, hasta las rondas de amigos y amigas de identidad izquierdista. Aún quienes se benefician de robustos mecanismos de defensa psíquica -capaces de opacar la contundencia del viraje neoliberal de la izquierda ahora en el gobierno-, sienten la incomodidad de ver a sus queridos representantes apoyando vehementemente las banderas del enemigo.

Neoliberal-mente

El neoliberalismo como política económica aparece como una reedición agiornada -en el discurso y en las técnicas de intervención sobre la realidad económica- de una de las dos grandes estrategias posibles en los modos de producción capitalista: la estrategia liberal, de derecha. Esto es: ante la decisión (no tanto por efecto de un convencimiento pretendidamente científico sino más bien como resultado de una correlación de fuerzas favorable) de acumular en torno al mercado externo, los sectores importadores, financieros y del capital trasnacional o, en caso contrario, en torno a un mercado interno más robusto, una política de salarios y distribución de la renta, y algún grado de industrialización y sustitución de importaciones -apuntando a mayores grados de libertad frente al mercado externo-, siempre con el estado como articulador de la economía, la vía (neo)liberal pasa por el primer término. Tradicionalmente las izquierdas reformistas enarbolaron (y en algunos casos de acceso al gobierno intentaron llevar a cabo) alguna versión del keynesianismo (en coincidencia con el segundo término de la opción que planteamos). Las experiencias populistas y socialdemócratas -que optaron por el segundo modelo de acumulación- tuvieron importantes logros (“leyes sociales”, períodos de distribución más equitativa de la renta, progresos educativos, etc.) pero también rotundos fracasos (corrupción, clientelismo, pérdida de competitividad ante el deterioro de los términos de intercambio con el “primer mundo”, imposibilidad de una reforma agraria modernizadora que permitiera una transferencia estable de recursos hacia el sector industrial, agresiones políticas las veces armadas patrocinadas desde EE.UU., etc.), que habilitaron -dictaduras militares mediante- el retorno del derechismo económico neoliberal.

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Sin ánimo de profundizar en la complejidad de los ciclos político-económicos, apenas mencionaremos que podría decirse que cada oscilación pendular de las relaciones de fuerza hacia el liberalismo o el keynesianismo permitió el despliegue de distintos procesos que se supusieron dialécticamente, ambientando la emergencia de la estrategia contraria. Así, la aplanadora privatizadora y desreguladora de los 1990s, con sus enormes cuotas de empobrecimiento y desempleo, endeudamiento y dependencia, generaron el grado de frustración suficiente para que los partidos políticos de izquierda, con las aristas cortantes del marxismo bastante limadas, accedieran a un espacio preponderante en el discurso, con sus reclamos de construcción de una economía inclusiva. La vergonzosa retórica anti-izquierdista de los mass media no lograron más que retrasar la inminencia del ascenso de las izquierdas al poder en el Cono Sur.

Pero como anuncia el subtítulo, la hegemonía neoliberal trascendió la arena de las disputas económicas, y de hecho impregnó la cultura de esta zona del mundo. Esto quiere decir que para que las decisiones político-económicas amparadas en un discurso pretendidamente científico pudiesen ser aceptadas por la población, hubo un empleo conciente de los distintos aparatos ideológicos del estado. Mencionemos dos: el sistema educativo y los mass media.

La educación al servicio del consumo

Todas las reformas educativas en América Latina, en los años 1990s fueron diseñadas desde el Banco Mundial. Sí: la razón económica se erigió en dictadora de tendencias pedagógicas. Sobre la base de algunos estudios en África, se construyó un paquete reformista que se impuso junto a los empréstitos internacionales, incluso en países como Uruguay, donde la extensión del sistema educativo formal estatal no impidió la paradójica imposición de unos objetivos pedagógicos insólitamente pobres. De la construcción de ciudadanía a partir de la cultura general, se pasó a la formación en competencias para el manejo inmediato de información; del peso de los contenidos se pasó al imperio de los procedimientos técnicos; en términos generales se des-historizó la mirada de los estudiantes, privilegiándose la construcción de una perspectiva ingenua presentista, fascinada por la alta tecnología occidental. Todo esto sobre la base de un discurso pedagógico pseudo-constructivista refractado por una interpretación pragmatista usamericana. Y para colmo, la escuela se convirtió en institución caritativa tendiente a contener la caída social: esto se justificó en el discurso haciendo hincapié en la dimensión socializadora en desmedro de lo formativo. Este proceso pudo además ser llevado adelante gracias a la compra de los líderes sindicales y pedagógicos de los docentes, quienes también colaboraron en la construcción de un discurso encubridor que incorporó (con los corrimientos semánticos tecnicistas correspondientes) algunas de las banderas tradicionales de la educación popular. Y que la lectora y el lector reparen en este modus operandi: discurso progresista e imposición neoliberal, porque pronto veremos que es la misma que utilizan los partidos de izquierda que acceden al poder.

Los cambios educativos responden siempre a las necesidades de los sistemas productivos. La reestructuración regresiva del sistema capitalista en clave neoliberal requiere de individuos psicológica y culturalmente preparados para: manejar rápidamente la información; resolver problemas planteados desde impulsos jerárquicos; funcionar en distintos lugares a requerimiento de la empresa; auto-explotarse y auto-producirse como mercancía deseable -en vistas a la alta competitividad generada por la mano de obra cesante-; tener una mirada realista y concreta sobre la realidad -los proyectos históricos han muerto, ahora se trata de producir mercancías y ganancias-; consumir acríticamente.

El salto del sistema educativo al sistema laboral no hace otra cosa que profundizar este modelo de subjetividad. El trabajo es un potente agente socializador, y en la época de la caída de los metarrelatos históricos modernos, la empresa se vuelve fuente de la nueva ética existencial. Los criterios de eficiencia y competitividad atraviesan el umbral de los locales comerciales e impregnan nuestra vida cotidiana. Vivir es una empresa y cada uno de nosotros es un proyecto productivo más o menos viable según armonice con las tendencias imperantes del mercado.

Los medios, el mensaje

Los mass media publicitaron, amplificaron, repitieron y en buena medida grabaron en nuestras mentes los slogans neoliberales: responsabilidad en el manejo de los equilibrios macroeconómicos, reducción del déficit fiscal, economía saneada, cuentas estatales equilibradas, apertura de mercados, competitividad, tecnología, inversión extranjera, inflación cero, austeridad. La lista es larga, pero baste esta breve muestra.

Absolutamente todos aquellos caballos de batalla del neoliberalismo son cuestionables por los resultados que, individual o conjuntamente, han provocado a los países que han llevado adelante las recetas neoliberales. La reducción de gastos del estado en economías donde el estado es el primer productor y comprador, no ha hecho otra cosa que bajar los niveles de ayuda a lo pobres -pues nunca se redujo sino que tendió a aumentar el gasto estatal en salvaguarda de los bancos fundidos o del bajo y artificioso precio del dólar-; la apertura de los mercados arrasó las industrias nacionales a duras penas erigidas en las décadas anteriores, sin darles tiempo a la reconversión; la búsqueda de la competitividad en realidad se basó en la reducción de los salarios y el aumento de las horas de trabajo; las nuevas tecnologías en producción y comunicación han sido importadas como paquetes cerrados sin adecuados procesos de internalización que atendieran a las características económicas y culturales locales; la inversión extranjera ha sido principalmente especulativa u orientada hacia bienes de infraestructura ya construidos por el estado; en términos generales el efecto general de las medidas neoliberales ha sido la precarización del empleo, la primarización de la producción, el empobrecimiento general de la población, y más ampliamente: la profundización del subdesarrollo.

Y además de la divulgación explícita de los slogans neoliberales (y razonamientos tan razonables y mentirosos como los que comienzan con cualquiera de las palabras y frases que usamos en la lista del párrafo bajo el subtítulo y terminan con “… generarán empleo y bienestar”) los medios masivos de comunicación se encargaron de profundizar su tarea de hace décadas: adscribir a las poblaciones al modo de consumo usamericano, con la consiguiente propagación de valores de vida consumistas y egoístas, a través de la publicidad y del entretenimiento (que tanto en el género entretenimiento como en el cinematográfico tendieron a confundirse con la publicidad de modo más o menos tangible).

Sentido común

En nuestra vida ordinaria necesitamos de un conjunto medianamente estable de orientaciones de valor, conocimientos y sentimientos comunes. Sin esta comunidad de pautas simbólicas no podríamos con-vivir, pues no nos entenderíamos. O en todo caso sería agotador intentar entendernos, pues a cada paso pondríamos en cuestión cada interpretación, cada mirada, cada gesto, cada apreciación de la realidad. El sentido común de las comunidades se convierte en una serie de pautas simbólicas habitualmente incuestionadas (a pesar de su carácter arbitrario, pues bien podrían ser otras), por una necesidad psíquica individual de estabilidad y una necesidad social de regularidad y armonización de las interacciones individuales. En otros términos: la construcción del sentido común es una necesidad y una operación de integración de los sistemas psíquicos y sociales. Este es un viejo tópico sociológico, pero lo que es más importante es un -ya- viejo objeto de intervención política. Si pensamos que la política es la guerra por otros medios, diremos que el sentido común es un objetivo militar privilegiado en las batallas por el gobierno. Los discursos políticos más efectivos no son necesariamente los más coherentes internamente ni los mejor respaldados científicamente, sino los que mejor dialogan con el sentido común -y con ello logran acceder a la sensibilidad de las poblaciones-.

Las décadas de neoliberalismo en nuestra región no pasaron en vano: lograron imponer un nuevo sentido común. Los panfletos neoliberales impregnaron nuestra percepción del funcionamiento del estado y la economía, a tal punto que el ascenso al gobierno de partidos de izquierda que llevan adelante políticas estrictamente neoliberales provocan un interesante efecto: la alevosía de la diferencia entre los programas partidarios y las medidas concretas no se salda en la mayoría de los casos con un sentimiento de traición sino que se cierra favorablemente por la lógica del sentido común.

Ética y política

Tradicionalmente los partidos políticos de derecha (en el Uruguay: Blanco o Nacional y Colorado) hicieron campañas que incorporaban las reivindicaciones inmediatas de las comunidades: trabajo, vivienda, educación, salud, etc. Tras muchas decepciones, comenzaron a elaborar unos logismos que asociaban la satisfacción de esas demandas a los logros macroeconómicos (revea el lector si gusta la lista de términos y frases neoliberales). Esto, sumado a las siempre presentes catástrofes ocasionales (caída de economías vecinas, fiebre aftoso en el ganado, caída de precios internacionales de materias primas, etc.) daba cierto margen de justificación de los ineludibles “fracasos” (en términos de las intenciones aparentes de satisfacer las necesidades mencionadas). Pero el triunfo del Frente Amplio en Uruguay, y de las izquierdas del Cono Sur en general -emblemáticamente la del PT en Brasil- abre una fisura ética difícilmente sellable. Esto porque precisamente la acción de campaña se basó, en el plano discursivo, en la denuncia de la flasedad de las relaciones entre el despliegue de las políticas económicas neoliberales y la satisfacción de las necesidades básicas de la población, afirmando incluso la relación inversamente proporcional entre el despliegue de tales políticas y la satisfacción de las necesidades mencionadas. El analista de las campañas de las izquierdas podía notar, sin embargo, la incorporación al discurso de la retórica de la “responsabilidad de gobierno”, según la cual los nuevos gobiernos no debían emprender reformas radicales y abruptas sino graduales y progresivas, preservando incluso los “logros” de los gobiernos anteriores.

Una vez en el gobierno comienzan las decisiones ortodoxas en economía. Se genera, a la interna de los aparatos partidarios, un relato justificatorio: “hay que esperar más tiempo” hasta que el gobierno se consolide en el poder. Sin embargo, las decisiones que se toman son de largo aliento (presupuesto quinquenal, por ejemplo), y en algunos casos son ruidosamente contradictorias con el programa partidario y se afilian claramente al neoliberalismo: tarifazos, atraso fiscal, incumplimiento del plebiscito para la nacionalización de la explotación del agua, apoyo a inversiones extranjeras contaminantes y depredadoras económicamente, firma de acuerdo de “protección de inversiones” -asimétrico en los hechos- con EE.UU., reducción de los salarios reales.

Se toman medidas “reponsables” dentro del sentido común impuesto por el neoliberalismo. Se hace daño profundo a la democracia al contradecir la voluntad electoral de las mayorías que, sin embargo, ante la confusión, encuentran dificultades para definir claramente la nueva situación política. Ello porque el sentido común neoliberal les lleva a interpretarlas como actos coherentes y legítimos. La sensación de que las condiciones internacionales obligan a tomar dichas medidas, incluso en los detalles de las mismas, refuerzan esta sensación de fatalidad.

La derrota parece ser el signo imperante en la realidad política actual. La derrota parece ser el destino ineludible de los trabajadores y desempleados. Al margen de la ética, las izquierdas del Cono Sur apelan a la seducción del marketing político, a la activación de viejas esperanzas -que sistemáticamente se tirarán por la borda en aras de la “responsabilidad de gobierno”-, a la inercia resignada de las comunidades frente al fatalismo neoliberal que pretende identificarse con la pretendida “cultura de gobierno”.

Por momentos estamos al borde de una sonrisa paretiana: la emergencia de una “elite” de la masa, con las banderas de las necesidades y deseos populares, logra desplazar parcialmente a la vieja “elite” oligárquica y patricia -más claramente asociada a los grandes capitales-, y una vez en el poder, se aplica con esmero a consolidar el sistema de dominación, dejando de lado una vez más a la “masa”, porque los discursos izquierdistas eran meras “derivaciones” de sus verdaderos “impulsos”, o sea del deseo de poder. Y si ahogamos el sarcasmo es por el sentido respeto a tantos compañeros y compañeras que dieron su vida por ver el ascenso de un gobierno popular que no hiciera otra cosa que cumplir a rajatabla con el mandato programático y popular.

Mientras concluyo este texto escucho noticias alentadoras, sin embargo. Porque los conflictos por el medio ambiente (contra la institución del Cono Sur como zona de monocultivos forestales y producción de celulosa, con la consiguiente depredación ambiental), los conflictos laborales y por los Derechos Humanos, están llevando a una reorganización de los movimientos sociales. Movimientos que tienen por lo menos una doble y difícil tarea: superar las ataduras de los aparatos partidarios de izquierdas que buscan adscribirlos al sistema de dominación y a la estrategia del gobierno, y superar el sentido común neoliberal rompiendo la barrera de la fatalidad y la inercia, permitiendo ver -a quien quiera- que, a pesar de todo el vasallaje mediático por el poder, el rey está desnudo, y que los cambios no vendrán por la pura representación de nuestros intereses a través del sistema político en el sentido estricto, sino principalmente a través de nuestra acción directa sobre la realidad.

Fuente: Red Filosófica del Uruguay

El Chávez de Oliver Stone

In AMÉRICA LATINA, VENEZUELA on septiembre 2, 2009 at 10:11 am
El director estadounidense Oliver Stone vuelve a mostrar América Latina a través de su particular ojo con un documental sobre la figura de Hugo Chávez y otros presidentes de la región.

“Al sur de la frontera” muestra el surgimiento de la nueva izquierda latinoamericana y será presentada este miércoles fuera de concurso en la célebre Mostra de cine de Venecia, que se extenderá hasta el 12 de septiembre.

Muchos prevén que el documental genere revuelo por mostrar una imagen demasiado positiva del mandatario venezolano y, según temen sus detractores, ocultar su lado negativo.

El director de 62 años, ganador de tres premios Oscar, ha manifestado su apoyo a Chávez y ha dicho que el mandatario venezolano “no es el enemigo público número uno”.

“Creo que es un personaje extremadamente dinámico y carismático” dijo Stone al diario Los Angeles Times. “Pero cuando regreso a EE.UU. escucho historias terribles sobre el ‘dictador’, el ‘malo’, la ‘amenaza a la sociedad estadounidense’”.

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“Creo que el proyecto comenzó siendo una respuesta a la demonización que hacen los medios de EE.UU. de los líderes latinoamericanos”, agregó el director.

El filme continúa la saga de documentales biográficos que ha realizado Stone: “W”, sobre George W. Bush, y dos documentales sobre Fidel Castro: “Comandante” y “Looking for Fidel”.

Varios críticos aseguraron que “Looking for Fidel” fue una respuesta un poco más objetiva a “Comandante”, que fue calificada por muchos como una entrevista demasiado permisiva con Fidel Castro.

Líderes latinos
La película que estrena Stone en el festival de Venecia incluye escenas en la casa familiar donde Chávez pasó su infancia y entrevistas en las que el venezolano analiza temas internacionales y petroleros, el socialismo y el pensamiento de Simón Bolívar.

Stone, que estuvo en Venezuela en diciembre de 2007 para preparar el documental, también visitó a otros presidentes sudamericanos.

Se lo podrá ver en la pantalla abrazando a Chávez, mascando hojas de coca con el presidente boliviano, Evo Morales, y preguntándole a la mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner cuántos pares de zapatos tiene.

También aparecen entrevistados el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el ecuatoriano Rafael Correa, el cubano Raúl Castro y el paraguayo Fernando Lugo.

El festival de Venecia ofrecerá la plataforma a la crítica sobre la mirada de Stone. La gran pregunta es si tal y como pasó con “Comandante”, el director estadounidense tendrá que hacer una segunda parte de su visión de Chávez y la revolución bolivariana.

Fuente: BBC

Colombia: Uribe más cerca de la reelección

In AMÉRICA LATINA, COLOMBIA on septiembre 2, 2009 at 10:08 am
Por Hernando Salazar

El Congreso colombiano aprobó la última versión de un proyecto de ley que convoca a un referendo que le permitiría al presidente Álvaro Uribe ser elegido para un tercer periodo consecutivo de cuatro años en 2010.

La votación en la Cámara de Representantes se produjo en medio de fuertes acusaciones de la oposición, entre ellas vicios de trámite y el supuesto ofrecimiento de favores a los congresistas. Sin embargo, el gobierno negó que hubiera otorgado dádivas para asegurar la mayoría.

“El referendo debe ser votado sin miedo ni temor”, dijo el representante Roosevelt Rodríguez, del oficialista partido de “la U”, quien agregó que esa colectividad “no necesita prebendas”.

La oposición decidió retirarse de la votación y el proyecto fue aprobado por 85 votos a favor y 5 en contra (la Cámara tiene 166 miembros, tres de los cuales fueron capturados el lunes por supuestos vínculos con los paramilitares).

El representante Guillermo Rivera, del opositor Partido Liberal, dijo que el generalísimo Francisco Franco, en España, “apeló al referendo para legitimar su dictadura” y agregó que algo similar hizo el presidente venezolano, Hugo Chávez.

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La congresista indígena Orsinia Polanco, del también opositor Polo Democrático Alternativo, advirtió que con la aprobación del proyecto “desaparece la democracia en este país”.

Los seguidores del presidente Uribe no ocultaron su alborozo cuando se anunció la aprobación de la ley, aunque todavía falta el visto bueno de la Corte Constitucional.

El embrollo del referendo

Hacer un referendo en Colombia es un proceso muy complejo. Este país apenas ha realizado una votación de esa naturaleza después de que el mecanismo fuera establecido en la Constitución de 1991.

Si se quiere hacer una consulta popular en Colombia, el Congreso tiene que aprobar una ley que lo convoque.

En el caso del referendo sobre la segunda reelección presidencial se presentó una controversia entre las dos cámaras del Congreso sobre el momento en que una persona, en este caso Álvaro Uribe, podría ejercer la presidencia por tercera vez.

Mientras la Cámara de Representantes aceptó preguntar sobre un tercer período presidencial, pero a partir de 2014, el Senado se inclinó por el 2010.

Luego de ser sorteada la llamada conciliación de los dos textos, y antes de que la ley sea firmada, la Corte Constitucional –un tribunal de nueve miembros- tiene que revisar la versión final aprobada por el Congreso.

Se trata de una revisión de fondo y de forma, es decir, la Corte evalúa si el texto se ajusta a la Constitución y si su trámite estuvo de acuerdo con las normas que regulan la elaboración de las leyes, le explicaron juristas a BBC Mundo.

Investigación en curso

La oposición y sectores académicos denunciaron irregularidades en el trámite del proyecto, entre ellas el ofrecimiento de prebendas burocráticas y presupuestales a congresistas.

La votación final coincidió con la expedición de una orden de captura de la Corte Suprema de Justicia contra el senador Alirio Villamizar, vicepresidente del oficialista Partido Conservador.

Villamizar es investigado por haber recibido, supuestamente, una notaría como pago por su apoyo a la reforma constitucional que autorizó la reelección presidencial, por una sola vez, a mediados de 2004.

Al legislador le fueron hallados casi US$500.000 en efectivo en su casa durante un reciente allanamiento.

“Exabrupto”
El proyecto Congreso Visible de la Universidad de los Andes, que monitorea las tareas del legislativo en Colombia, denunció hace una semana que el trámite de la ley estuvo viciado.

Además, advirtió que un tercer período presidencial es “un exabrupto que le hace mucho daño a la estabilidad y equilibrio institucional del país”.

Si la Corte Constitucional aprueba, parcial o totalmente el texto del referendo, se pueden convocar las votaciones para que los ciudadanos decidan sobre la propuesta de una segunda reelección de Uribe.

Sin embargo, no basta con que las encuestas prevean un apoyo ciudadano a la segunda reelección.

Para que un referendo sea válido, se necesita que el día del referendo al menos un 25% de las personas habilitadas para votar lo hagan.

Si se lleva a cabo, la consulta se realizaría en marzo del próximo año. Las elecciones presidenciales están previstas para dos meses después.

Fuente: BBC

La dignidad colectiva de América Latina

In AMÉRICA LATINA on septiembre 1, 2009 at 5:19 pm
En la quiteña Avenida Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha llegado a la capital ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia que se cumplió el pasado 10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una entrevista, a la cual accede con gusto.

“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de posesión de Correa”, nos dice el autor de Las venas abiertas de América Latina y de Espejos.

Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor, por eso es que sus reflexiones se salen de lo común. Como latinoamericanista consumado, el escritor uruguayo en diálogo con CRONICON.NET hace un peculiar análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.

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Tiempo abierto de esperanza

- ¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede hablar de una reconfiguración del sujeto político en esta región, habida cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas y de izquierda en varios países latinoamericanos?

- Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es digno de celebración en países que no han terminado de ser independientes, apenas si han empezado un poquito. La independencia es una tarea pendiente para casi toda América Latina.

- ¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del hemisferio se puede señalar que hay una acentuación de la identidad cultural de América Latina?

- Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia, aparte de otras cosas que sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa el pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la posibilidad de reformar la Constitución, porque lo que quería Zelaya era consultar sobre la consulta, ni siquiera una era reforma directa. Suponiendo que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las constituciones no son eternas y para que los países puedan realizarse plenamente tienen que reformarlas. Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera Constitución? La primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. Obama no podría ser Presidente porque ningún país puede tener de mandatario a las tres quintas partes de una persona.

- Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición racial, ¿pero el hecho de mantener o ampliar la presencia norteamericana mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo ahora en Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no desdice de las verdaderas intenciones de este mandatario del partido demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los planes expansionistas y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?

- Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien que es lo que quiere hacer ni en relación con América Latina, las relaciones nuestras, tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos espacios hay una voluntad de cambio expresa por ejemplo en lo que tiene que ver con el sistema de salud que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese accidente.

Pero en otros espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de vida’ en un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores. A mí me parece muy positivo que un país tan racista como ése y con episodios de un racismo colosal, descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos históricos tenga un presidente seminegro.

En 1942, o sea medio siglo, nada, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí el director de la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó aceptar la orden diciendo que toda sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre negra, y él era negro, era un gran científico, el que hizo posible la aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew.

Entonces un país que hiciera un disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de presidente es un gran avance. Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su gobierno enfrentó la crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la verdad es que terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de Wall Strett que son muchísimo más peligrosos que los de Somalia porque éstos asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de Nueva York asaltan al mundo.

Ellos fueron finalmente recompensados; yo quería iniciar una campaña al principio conmovido por la crisis de los banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné porque vi que el Estado se hizo cargo de la tarea. (Risas). Y lo mismo con América Latina, como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en América Latina, entonces a la hora de defender una democracia como en el caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta experiencia, llevan más de un siglo trabajando en el sentido contrario, entonces comprendo que la tarea no es fácil.

En el caso de las bases militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de cualquiera, porque que se diga que su función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando! Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante.

No se puede ser tan hipócrita

- La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX el opio a China a través de comerciantes de Inglaterra y Estados Unidos…

- Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente. Entonces a los chinos les costó todo, porque China era una gran potencia que podía haber competido con Inglaterra en los comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra del opio los arrasó, los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los japoneses como perico por su casa, en quince minutos. Victoria era una reina narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos profesores de hipocresía, si quieren podemos en un convenio de ayuda tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.

- Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá concedida a este reportero la siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando?

- Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del tiempo. Yo no sé, te digo, no soy quien para darle consejos a Colombia ni a los colombianos, además siempre estuve contra esa mala costumbre de algunos que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que hacer.

Yo nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora con Colombia, sólo se puede decir que ojalá los colombianos encuentren su camino, ojalá lo encuentren, nadie se lo pueden imponer desde afuera, ni por la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los colombianos quienes lo encontrarán. Y yo lo que puedo es decir que doy testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino.

Reivindicando memoria de Raúl Sendic

- Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en Montevideo que se reunía con un joven dibujante llamado Eduardo Hughes Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del Uruguay…

- Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo era. Es verdad, cuando yo era un niño, casi de catorce años, y empecé a dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un hombre bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que después fue: el fundador, organizador y jefe de los Tupamaros.

Recuerdo que le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe del Partido Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas tempranas, señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue una buena profecía y terminé siendo gran delincuente… (Risas).

- ¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que un ex guerrillero como Pepe Mujica tenga posibilidades de ganar las elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de Sendic?

- Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el monopolio de dos, el bipolio ejercido por el Partido Colorado y el Partido Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El Frente Amplio irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy positivo que esté gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo que se hace y además creo que no se hace todo lo que se debería hacer.

Pero eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente Amplio fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es la base de la democracia. En el Frente coexisten muchos partidos y movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.

- ¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente emblemático de la izquierda como Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República de su país?

- Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo que es un proceso de recuperación, la gente se reconoce justamente en el Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha tratado de vestirse de fino caballero no le sale bien, y expresa muy bien una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que sería bueno que él llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el drama del Uruguay como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos conversando este momento, es la hemorragia de su población joven.

O sea, la nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente Rafael Correa habló de los exiliados de la pobreza y la verdad es que hay una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se dice, porque no son oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una población pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y medio, esa es una cantidad inmensa de gente afuera, todos o casi todos jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que no cambie nada o que cambie muy poquito.

Baldositas de colores para armar mosaicos

- ¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina publicado en 1970, y Espejos, editado en 2008, que relatan historias de la infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?

- Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, es muy diferente a Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino. Las venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un lenguaje no muy tradicional en el género, por eso perdió el concurso de Casa de las Américas, porque el jurado no lo considero serio.

Era una época en que la izquierda solo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no era aburrido, no era serio, pero es un libro muy concentrado en la historia política económica y en las barbaridades que esa historia implicó para nosotros, como nos deformó y nos estranguló.

En cambio, Espejos, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también de estilo, Las venas abiertas tiene una estructura tradicional, y a partir de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como el de los muralistas, y cada relato es una pequeña baldosita que incorpora un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la tierra, esperándonos?

Fuente: AMERYSUD

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