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República Dominicana: PLD: masificación y poder

In REPÚBLICA DOMINICANA on abril 11, 2009 at 10:40 pm
A continuación, un artículo públicado en Almomento.net que habla sobre “El PLD, Su Mistificación y Poder”. Dicho artículo fue escrito por Francisco Cruz.

Se podrá estar de acuerdo o en desacuerdo, pero es una perspectiva diferente.

Cada vez que los partidos políticos entran en crisis, encrucijada o momentos de tensiones, surgen diferentes tesis explicativas para exorcizar o descubrir las causas del problema. Generalmente esas tesis explicativas van desde la especulación pura y simple hasta el axioma inapelable de algunos de sus dirigentes más conspicuos. No escapan, tampoco, las que elaboran sociólogos, politólogos y adversarios políticos disfrazados dizque de “analistas políticos objetivos e imparciales”.


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No obstante y para situar en perspectiva el problema ¿Qué es lo que se dice respecto al PLD y su situación actual? Veamos.

Que está atomizado, anquilosado y en crisis, y que esa crisis obedece a su masificación. Que también obedece a cierto abandono de los principios y valores con los que Bosch estructuró al PLD cuando lo concibió. Que la educación política pasó a mejor vida y que la disciplina es una quimera. En fin, que el PLD ya no es “ni sombra” (la tesis es del cienciólogo Juan Bolívar Díaz, uno de los periodistas y analistas políticos más “objetivos, independientes {¡risa, mucha risa!} e imparciales del país” ).

Este revoltijo de posibles tesis explicativas de la situación actual del PLD proveniente de miembros de ese partido (incluido yo) y de los que no lo son, me trae a colación la creencia cierta del campeón mundial de ajedrez, Raúl Capablanca (cubano) quien decía que no analizaba las partidas ganadas. ¿Será eso lo que se quiere analizar? Si es así, no cuenten conmigo, pues, el fenómeno político-electoral Leonel Fernández Reyna, ya trasciende el país y eso es historia.

Mejor situemos el problema en ésta perspectiva: ¿Ha agotado el PLD el tránsito de partido de cuadros a partido de masas? ¿Ha habido relación institucional entre partido-gobierno? ¿Es el PLD un partido de dirigentes? ¿El poder para qué?

Esas cuatro interrogantes sintetizan el drama actual del PLD y no como piensan muchos que la centran en un abandono ético-doctrinario por parte de su cúpula dirigencial. En mi opinión, lo que ha habido es una adecuación inteligente de la gerencia peledeista (sino, cómo explicar: ¡seis triunfos electorales!) que debe democratizarse y buscar mecanismos de interrelación y validación permanente con el comité central y éste a su vez, con las demás instancias orgánicas inferiores. Esa situación caótica, es parte de una transición inconclusa a nivel de instancias orgánicas que debe arropar a todo el partido.

Pero vayamos a las interrogantes ¿Ha agotado el PLD el tránsito de partido de cuadros a partido de masas? Definitivamente ese tránsito en términos amplios todavía no se ha dado y precisamente ese es uno de lo grandes retos y desafíos del partido de la Liberación Dominicana y es parte de su encrucijada.

El PLD, a pesar de sus triunfos electorales no ha operado como un partido de masas (institucionalmente) en la practica del día a día de la política, si no, que sólo ha operado como tal, en coyunturas electorales, pues, una vez consumado el triunfo, hay un repliegue hacia arriba como resolutivo único de su instancia superior, pero más que nada, como una expresión del partido de cuadros que ya no existe.

Falta esa legalización, esa validación que haga efectivo el tránsito y que definitivamente haga democrático y real el partido de masas. ¿Miedo? No lo sé. Pero es necesario que el partido -no un individuo, o una sola instancia: el Comité Político- como categoría orgánica (expresión del todo), asuma su rol operativo hacia adentro y hacia afuera.

¿Ha habido relación institucional entre partido-gobierno, entendido el partido como un todo orgánico: Comité Político, Comité Central, Secretarias, Direcciones Provinciales, Municipales, Distritales, Seccionales (que es otro escenario con sus especificidades, donde sí es necesario un partido de gerencia), etc? No. Por ello es parte de las quejas y vacíos que se alegan a la hora de querer concretar iniciativas, aspiraciones e intermediaciones en la búsqueda de un empoderamiento partidario-orgánico que no se da por el nudo de la indecisión partido de cuatro versus partido de masas. Y aún queda en el aire como agravante, ¿Cuál es el canal? Esa es una incógnita.

¿Es el PLD un partido de dirigentes (as)? Estoy plenamente convencido de que sí. Y lo es precisamente porque en el esquema de concepción de partido del Profesor Juan Bosch era evidente la necesidad de esa categoría como una garantía de continuidad y de permanencia del partido. O acaso ¿Quién niega el peso y la incidencia de Danilo Medina Sánchez y Jaime David Fernández? Por poner sólo dos ejemplos.

El Presidente Leonel Fernández Reyna ha devenido en un líder que trasciende el partido y el país. Eso esta fuera de discusión.

¿El poder para qué? Es evidente e innegable que el PLD y el presidente Leonel Fernández Reyna han marcado diferencias sustanciales y profundas en la formas de conducir al país y la concreción de resultados, si lo comparamos con las administraciones del PRD y del partido Reformista. En esas comparaciones si se hacen con objetividad, el PLD sale cualitativamente airoso frente al PRD y al PRSC.

Ahora bien, insistimos, ¿El poder para qué? Estoy seguro que para cumplir un programa de gobierno y hacer los cambios que el país necesita y que el presidente Leonel Fernández Reyna, trata infatigablemente de implementar; a pesar de una falta de sintonía -por parte de algunas áreas- que son demasiado evidentes y que tarde o temprano habrá de encarar.

El problema eléctrico, el problema de todos los gobiernos del mundo: la corrupción y la brecha entre pobres y ricos, sintetizan esa agenda.

Como vemos la supuesta crisis del PLD es una falta de definición y de validación de una forma de partido que todavía no es operativa hacia todo el partido con la agravante de que su cúpula se niega o pospone la implementación de un partido de masas que sólo asimila en coyunturas electorales. Eso es un desfase y hay que superarlo: o somos un partido de masas, o somos un partido de cuadros, pero no las dos cosas a la vez.

En ese sentido, hay que empoderar a los mandos medios y a las bases de poder real. Hay que escuchar, valorar y ponderar los reclamos y sugerencias de esa instancias porque en los tiempos de crisis y de elecciones son los que dan las caras y se la juegan en defensa del partido y del gobierno si lo está ejerciendo. Los amigos y aliados de los partido políticos en el poder son necesarios y vitales; pero también, son coyunturales.

Desde esa perspectiva, lo primero (el partido de masas), en mi opinión, es irreversible y el Comité Político tendrá que aceptar, reglamentar y, sobre todo, adecuarse a esa realidad, so pena de prolongar una indefinición que está evidenciando toda la potencialidad de devenir en una crisis de impredecibles consecuencias.

En consecuencia, el PLD tiene que hacer realidad su anunciado relanzamiento. De lo contrario, le caerá encima el implacable tiempo, el 2010, y también, si se descuida, el 2012.

Ese es el drama actual del PLD. Buscar un culpable simplemente es caer en la trampa de discutir triunfos electorales. Los triunfos no se discuten, se discuten las derrotas. Y ese, evidentemente, es el problema del PRD y de sus seudos analistas “objetivos e imparciales”.

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