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Los medios como fines políticos

In AMÉRICA LATINA, ARTÍCULOS Y MÁS on abril 13, 2009 at 6:18 pm
En el proceso democrático de América Latina

Marco de referencia

I. En la era digital y en el proceso de globalización tanto económica como tecnológica los medios de comunicación no solo se limitan a transportar información. Por el contrario, actúan, deciden, orientan y discriminan. En ese sentido juegan un rol determinante en los procesos políticos de las democracias y más aún en un hemisferio como el de América Latina en que con dificultades se avanza en participación ciudadana para que las Constituciones de los países no sean letra muerta sino posibilidades ciertas de Estados Sociales de Derecho.

Dentro de este contexto, la comunicación se encuentra referida a unos espacios sociales específicos: cada territorio nos revela la existencia de diversos campos de conflicto que son estructurados por múltiples actores sociales. No hay campos de conflicto social exentos de lógica de control, manipulación, ocultamiento, visibilización, y en esa medida la comunicación asume formas distintas que cambian conforme las estrategias que los actores viabilizan frente a los conflictos que enfrentan y las posiciones que asumen.

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En ese sentido, la democracia en América Latina está en mora de abrir un debate a fondo para repensar las relaciones entre capital, poder, audiencias y medios de comunicación, habida cuenta que éstos últimos se han consolidado como actores políticos que defienden los fines e intereses de los conglomerados a los que pertenecen y representan.

“La ‘plaza pública’ donde se debatían los asuntos públicos fue sustituida por los medios de comunicación electrónica que – si bien propician el debate – lo hacen a través de sus propias agendas, contextos y prioridades. En tanto discusión ‘mediatizada’, la que surge de los medios de comunicación es – por definición – parcial”. (1)

De esta manera, la información, como coinciden en señalar varios autores, se ha convertido en un arma de guerra que propende en muchos casos de Latinoamérica por “horadar proyectos políticos que resisten a los planteos hegemónicos” (Stella Calloni, 2008).

La realidad muestra que los medios masivos de comunicación como las grandes cadenas de radio y televisión son dispositivos de control social que controlan, restringen y clasifican los flujos de información.

Por ello Noam Chomsky ha señalado que “la propaganda es para la democracia lo que es un fusil para un Estado totalitario”.

La poliarquía (2) en el sentido del gobierno de élites que es el caso que ha dominado el devenir político de América Latina “emplea la comunicación como su arma principal para reprimir y controlar los pueblos…En este modelo el pueblo está excluido del poder y su acceso al conocimiento y a la información está rígidamente limitado por una minoría elitesca que mantiene acaparado el poder económico mediático y político”. (3)

II. Conglomerados de la comunicación vs. gobiernos progresistas

El influjo y la capacidad de manipulación de los grandes medios de comunicación en los procesos políticos de América Latina se ha evidenciado en la forma militante en como han intervenido en las coyunturas electorales de países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y recientemente en Paraguay con la escogencia de Fernando Lugo, como Presidente de la República, a quien en plena campaña electoral buscaron vincularlo con el grupo guerrillero colombiano de las Farc.

En Venezuela y Ecuador se hace un periodismo político militante, lo cual resta credibilidad en muchos casos. Si bien la noticia es sagrada y la opinión es libre, se ha caído en la práctica de que se editorializa la información, acudiendo al insulto, la tergiversación y la estigmatización.

Ello ha contribuido a generar un clima de mayor pugnacidad política y a deslegitimar la institucionalidad y la democracia.

Respecto del caso venezolano, los medios de comunicación auparon el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en abril de 2002; en Bolivia se ha tratado de deslegitimar al presidente Evo Morales; y en Ecuador periodistas de reconocidas y tradicionales cadenas de televisión han insultado y desprestigiado al presidente Rafael Correa.

Dentro de esta realidad, “la consabida libertad de los medios de comunicación es un mito”. (4) Y es un mito porque la “concentración empresarial en el sector de la comunicación y la progresiva transformación de la información en mercancía implica una negación” de los derechos ciudadanos, a “la libertad de expresión, a la diversidad y pluralidad mediática”. (5)

Por eso la decisión del presidente venezolano Hugo Chávez de no renovar la concesión de la frecuencia RCTV que venció en 2007 fue presentada por los conglomerados mediáticos como una medida dictatorial que suprimía el “derecho a la libre expresión” y amenazaba la libertad de prensa.

Igualmente ha ocurrido en Ecuador con el gobierno del presidente Rafael Correa que ha incautado bienes, entre ellos canales de televisión, de banqueros corruptos que timaron a la población ecuatoriana.

La disputa de Chávez y Correa con los conglomerados mediáticos “en realidad, nada tienen que ver con las demandas de ‘libertad de expresión’, o de ‘libertad de prensa’, con las cuales el poder quiere mantener su control y hegemonía sobre la semiótica de los discursos, sino con la vigencia del modelo neoliberal, entendiendo a éste en su sentido más amplio y epistemológico, es decir, como un modelo hecho, de una parte, para alterar de manera profunda y radical las relaciones de poder en beneficio del capital financiero; y, de otra, para clausurar de manera definitiva los horizontes emancipatorios y posicionar al liberalismo como única perspectiva de las posibilidades humanas”. (6)

El caso de manipulación mediática en Bolivia se asemeja a los de Venezuela y Ecuador. Si a Chávez varios medios lo tildan de dictador”, al de Evo Morales lo califican de “gobierno terrorista”.

Para desarrollar su campaña de desinformación, la denominada “gran prensa” que hoy es multimedia utiliza uno de tantos métodos malintencionados consistente en seleccionar imágenes, palabras y videos, sacarlos de su contexto y ponerlos en otro totalmente diferente, de tal manera que se distorsiona total o parcialmente la información.

Caso concreto la manera como “informa” el diario El País de España sobre el acontecer político de Bolivia. Este diario madrileño promueve en forma sistemática una “versión de los hechos” que busca hacer ver que el consorcio Repsol viene siendo atropellado por el gobierno boliviano en sus actividades empresariales en ese país.

La razón es que del consejo directivo del citado periódico hacen parte varios inversionistas del mencionado consorcio de capital español, multinacional de petróleo y gas, que hace parte de las diez mayores petroleras privadas a nivel mundial. A raíz de la nacionalización del petróleo y el gas en Bolivia, los intereses de esta empresa fueron afectados al tener que ceder la mayoría de sus acciones al gobierno. Por lo que se ha vuelto costumbre que sus accionistas manifiesten su descontento a través de uno de sus canales de manipulación de la opinión pública, el periódico El País, del Grupo Prisa.

Los denominados mass media han fabricado una “matriz” informática para calificar de “populistas” y “caudillistas” a los gobiernos de izquierda que vienen irrumpiendo en América Latina y de esta manera descalificarlos y deslegitimarlos de plano, pues buena parte de ellos están contra el pernicioso modelo neoliberal que defienden a capa y espada los grandes empresarios de los medios de comunicación.

Fuente: Enlacedigital.com.ar

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