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El engaño de las encuestas dirigidas

In ARTÍCULOS Y MÁS, MÉXICO on agosto 25, 2009 at 3:10 pm
Por: Alejandro Chacón Morales

Afirma el diccionario político que el señuelo, o embeleco, es el estímulo virtual utilizado por determinados personajes con el propósito de seducir o conquistar con engaños el pensamiento e ideología del imaginario colectivo.

Un planteamiento como éste no podría esquematizar ni definir de mejor manera el “maquiavélico” intento de persuasión desplegado la semana pasada por el hijo político del Gran Elector.

Y es que la presentación del estudio demoscópico realizado aparentemente por Gisela Rubach Lueters nos dejó más dudas e imprecisiones que certezas. No sólo por el ostensible sesgo de los resultados, sino por el inusual método con el que se obtuvieron.

No pretendo, de ninguna manera, denostar el prestigio de la especialista en marketing político, mucho menos sugerir que el sondeo esté equivocado o carezca de legitimidad y/o credibilidad.

Sostengo, sí, que se trató de un ejercicio incompleto, manipulado estratégicamente para mejorar el posicionamiento del delfín entre el electorado y para generar, de la misma manera, un clima ganador utilizando los beneficios de la inducción mediática.

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Ahora bien, por el tipo de resultados expuestos en el portal Puebla On Line y en El Sol de Puebla –medio en que se insertaron como nota pagada (¿Quién más tendría interés?)- podemos decir que se trató de una encuesta dirigida; es decir, un estudio con preguntas y respuestas opcionales para obtener conclusiones específicas. Veamos.

Inicialmente, el sospechoso “destierro” en este ensayo electoral de los precandidatos Jesús Morales, Enrique Doger o Alberto Amador implicó un recorte de opciones para los entrevistados; por ende, representó un impedimento para conocer los simbolismos del voto diversificado.

Otro inconveniente lo constituyó, sin lugar a dudas, el desconocimiento de los términos de referencia en el tipo de respuesta opcional, pues bien pudo superponerse un nombre por encima de los otros en todas las preguntas.

Empero, uno de los elementos que puede explicar el resultado del documento en cuestión es el tipo de muestreo.

De estos existe una amplia gama de posibilidades. Los hay estratificados, por conglomerados, aleatorios, por cuotas, sistemáticos o por decisión razonada… Todo depende de lo que quiera medirse o simplemente del encargo o el gusto del contratante.

Sin embargo, por los datos presentados en el sondeo de Rubach (o de Jesús Ramírez López, como trascendió el viernes) podemos deducir que el estudio se efectuó en zonas con una clientela específica; esto es, donde se encuentra posicionado uno u otro personaje político. Y es que el método utilizado por la encuestadora fue muy claro. A saber: “por selección de viviendas”.

Surgen entonces las preguntas: ¿Quién escogió las viviendas? ¿Cuál fue el criterio? ¿Fueron zonas proclives o perjudiciales para ciertos precandidatos? ¿Por qué no se utilizó un muestreo aleatorio?… Más todavía, ¿Cómo se obtuvo el resultado que alude “sólo a priístas”? ¿Se refiere a los aspirantes o a los entrevistados?…Y si fueron los segundos ¿Cómo se hizo el sondeo, en un mitin partidista?

Un dato extra. Los corolarios obtenidos en la pregunta “espontánea” fueron simplemente incomprensibles: ¿A poco en Puebla nadie tiene conocimiento de Jesús Morales Flores o de Enrique Doger? ¿Desecharon entonces sus posibles menciones?

El razonamiento científico nos demuestra, pues, que el trabajo demoscópico exhibido la semana pasada por Gisela o por quien se hace llamar Jesús Ramírez (según refirió la columna Pulso Político) tuvo innegables tintes preferenciales. Más aún, que la estrategia del elegido se centró en crear confusión y desconcierto entre los potenciales votantes.

En primer lugar porque el hijo político del Supremo Decisor desdeñó las cifras electorales con el propósito de deslindarse fingidamente de la empresa encuestadora… En segundo porque -según rumores de la prensa- filtró personal o indirectamente las mismas en un portal de noticias y ordenó su inserción en el diario de mayor circulación para generar una percepción positiva hacia su imagen.

Debemos recordar que muchos electores, es cierto, votan a “ganador” según se muestre en las encuestas.

No obstante, tengo la certeza de que la prestigiada académica del ITAM carece de responsabilidad alguna en esta operación política. Sí la tiene, por supuesto, quien contrató sus servicios o quienes utilizaron su nombre para favorecer al delfín.

Podemos decir, en ese tenor, que se trató más de un ejercicio de persuasión que de un instrumento para medir el pulso de la opinión pública.

Podemos también referir que el objetivo principal fue “cobijar” los resultados negativos que en sondeos mucho más certeros como los realizados por Opina, BEAP o Indicadores ha tenido el “promotor” del desarrollo social en los últimos meses (Es una lástima que los compromisos comerciales de Rigoberto Benítez, Rodolfo Rivera Pacheco y Elías Aguilar impidan publicarlos).

Ahora bien, no se descarta tampoco que Consultores y Marketing Político, consorcio reconocido desde hace 15 años –según se lee en su página web-, haya negociado o vendido el paquete “all inclusive” (todo incluido) al propio beneficiado; es decir, desde la elaboración del documento gráfico hasta la operación política y, por supuesto, el manejo mediático.

Un proceso comunicacional de confirmación y estrategia que implica, por un lado, tener dominio en los medios y, por el otro, realizar encuestas dirigidas para modificar tendencias y conquistar ideologías tanto en el “círculo rojo” como en el rubro social. En suma, lanzar señuelos para capturar más electores.

Este no es un tema reciente. Desde hace tiempo los políticos han utilizado todo tipo de instrumentos para inducir el voto. Sin embargo, pienso que este no es el caso. No intercedo por Rubach o por su empresa, pero tampoco creo que se preste a una pedestre utilización.

De esta manera, las cifras finales del sondeo ofrecieron una lectura por demás interesante para quien sabe interpretarlos.

Como dicen los instructores de pesca, todo parece indicar que el anzuelo no fue ni el adecuado ni lo suficientemente fuerte para atraer los peces deseados. Quizá pudieron “morder” los de la superficie, pero no los profundos, pues en ello influye la lectura del clima, las condiciones del embalse, la habilidad del pescador y el movimiento de las aguas. En ese contexto, si el método seleccionado utilizó el muestreo subjetivo por decisión razonada (cuyas unidades de medida se eligen racionalmente y no de manera casual o azarosa), entonces quiere decir que el presunto (o presuntuoso) heredero tiene problemas para penetrar en el gusto de los poblanos.

Por qué, porque en las zonas en que fue aplicado el cuestionario –seguramente proclives al entenado marinista- el delfín es perseguido muy de cerca (casi un empate técnico) por la Presidenta Municipal Blanca Alcalá: Un hecho que debe preocuparle en demasía.

Esto significa, también, que el secretario en funciones es un precandidato muy caro para el dueño del “dedo de oro”, pues gasta mucho y obtiene poco, mientras que su contrincante desembolsa poco y consigue mucho. Nada más y nada menos. Lo anterior, puntualizo, sólo concentrándonos en los nombres que sometió a consideración de los ciudadanos la casa encuestadora, misma que presume una intervención en 200 procesos electorales.

No obstante, estoy seguro que los resultados serían diferentes si se incluyera al resto de los contendientes priístas. Más aún, si se cruzara con los posibles candidatos del Partido Acción Nacional, pero ello no lo sabremos en tanto no se realice un estudio de esa magnitud.

Cierto es que los ensayos electorales no son determinantes para la elección de un candidato, pero sí son esenciales para tomar decisiones políticas de suma importancia.

Esperemos que los próximos a presentarse en otros medios de comunicación observen el debido cuidado y rigor metodológico para evitar que se les califique de falaces. Más aún, que se abran a la ciudadanía en general para que participen todos y no sólo los priístas, como se dio a entender en la encuesta elaborada (todavía tengo mis dudas) por Gisela Rubach.

Jaque Mate

De ser cierto que el “mamífero marin-o” supera considerablemente al resto de quienes buscan la silla gubernamental (como pregona incansablemente en los medios de comunicación) decláreme entonces su personalísimo admirador, toda vez que crecer más de 5, 10, 20 ó 25 puntos porcentuales en menos de cuatro semanas – según sus estimaciones- es un acontecimiento digno de enmarcar en los cuadros de Ripley.

P.D: Si se confirma que el nombre de la académica del ITAM fue utilizado por el tal Jesús Ramírez López para darle credibilidad a la encuesta, entonces vendrá a enturbiarse aún más el proceso de elección en el PRI… De eso estoy seguro.

Fuente: La Quinta Columna

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