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América Latina ante elecciones decisivas

In AMÉRICA LATINA on septiembre 9, 2009 at 1:22 pm
Por J. Charles, T Bridges y Juan O. Tamayo
Uno fue miembro de los Tupamaros uruguayos, un ícono de la izquierda armada latinoamericana de los años 60. El otro es uno de los dueños de la aerolínea LAN, un ícono del éxito del libre mercado de Chile. Y a ambos se les considera moderados.

Son dos de los principales y nuevos candidatos en una temporada electoral inusualmente dinámica en América Latina y el Caribe, con una docena de elecciones presidenciales y parlamentarias durante los próximos 14 meses.

En un período de 12 meses entre el 2004 y el 2005, los izquierdistas ganaron nueve de 12 elecciones en la región. Pero los próximos comicios pudieran mostrar que el impulso de la izquierda ha perdido fuerza y que candidatos de ambos lados del espectro político han aprendido el valor de la moderación, dijeron analistas.

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En las elecciones más recientes en la región el conservador Ricardo Martinelli ganó las presidenciales de Panamá en mayo, derrotando al candidato del partido en el poder, de centroizquierda.

La mayoría de las campañas hasta el momento parecen basarse más en la situación económica que en la ideología. Y la influencia del presidente izquierdista venezolano Hugo Chávez en la región pudiera haber llegado a su punto máximo con los altos precios del petróleo, agregaron los analistas.

“La idea generalizada es que una crisis económica como la que tenemos favorece a la oposición, pero no veo a ningún candidato tipo Chávez y la mayoría de los países donde se celebrarán comicios tienen instituciones fuertes”, dijo Susan Purcell, directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

“La izquierda latinoamericana se está definiendo cada vez más a través de las elecciones y la experiencia”, comentó Phil Peters, vicepresidente del Instituto Lexington, un centro de estudios de Virginia. “Mientras tanto, Chávez ha mostrado algunas prácticas autoritarias en materia política y decisiones extrañas en política económica”.

Dos de las elecciones más seguidas serán las de Uruguay y Chile, donde los límites de término impiden la reelección a los presidentes centroizquierdistas Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet.

En Uruguay, José Mujica, encarcelado entre 1973 y 1985 por sus actividades guerrilleras con los Tupamaros y ahora candidato de la gobernante coalición Frente Amplio, parece dirigirse a una segunda vuelta contra el centroderechista ex presidente Luis Alberto Lacalle si ninguno gana la mayoría en la primera vuelta. Mujica ha hecho campaña en calidad de pragmático que favorece alguna inversión privada en las empresas estatales, mientras que Lacalle se ha presentado como un centrista que busca mantener la mayoría de los amplios beneficios sociales del país.

En Chile, el empresario de centroderecha Sebastián Piñera, uno de los dueños de la aerolínea LAN, adelanta en los sondeos a Eduardo Frei, candidato de la coalición gobernante de Bachelet y Marco Enríquez-Ominami, de la Coalición por el Cambio, de posición centroizquierdista.

Y en Costa Rica se espera que la candidata del Partido Liberación Nacional del presidente Oscar Arias, Laura Chinchilla, derrote fácilmente a Ottón Solís, del centroizquierdista Acción Ciudadana en las elecciones de febrero, y que continúe la política moderada tanto económica como social de Arias.

Es casi seguro que la izquierda gane en Bolivia, donde incluso los críticos más acendrados del presidente Evo Morales pronostican su reelección el 6 de diciembre y que siga llevando el país hacia el “socialismo del siglo XXI” de Chávez.

En la Organización de los Estados Americanos, el secretario general José Miguel Insulza ya ha dicho que se presentará a reelección en la primavera del 2010. Su manejo de la crisis del golpe de Estado en Honduras y sus esfuerzos por readmitir a Cuba en la OEA le ganaron algunas críticas en Washington, pero no está claro si otros candidatos saldrán a la palestra.

“Necesitará un año muy bueno para subir al nivel de la simple mediocridad, pero no veo a nadie dispuesto a gastar capital político alguno en oponérsele”, dijo Roger Noriega, ex secretario adjunto para América Latina del Departamento de Estado, durante la administración de George W. Bush entre el 2001 y el 2005.

Pero después de esas elecciones el resto es aún más incierto.

En Honduras, Elvin Santos, del Partido Liberal, iba a la cabeza de Porfirio Lobo, del Partido Nacional, hasta que el presidente liberal Manuel Zelaya fue depuesto y obligado a exiliarse el 28 de junio. Lobo tiene ahora la ventaja en los sondeos, mientras que Santos ha batallado por unificar al partido, dividido entre partidarios y opositores de Zelaya, antes de la votación del 29 de noviembre.

El presidente de Colombia Alvaro Uribe, muy popular y uno de los conservadores de pura sangre de la región, no ha anunciado oficialmente todavía si se presentará a la reelección en mayo en caso de que el Congreso y la Corte Suprema deroguen la prohibición constitucional de gobernar más de dos términos presidenciales seguidos.

Sin Uribe, la competencia probablemente será entre Juan Manuel Santos, el ex ministro de Defensa, de centroderecha y quien dirigió una popular y exitosa campaña contra los guerrilleros izquierdistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el candidato de centroizquierda Sergio Fajardo, quien en sus cuatro años como alcalde de Medellín consiguió reducir sustancialmente el índice de delincuencia.

Tampoco está claro hacia dónde soplarán los vientos políticos en el Caribe, donde las naciones isleñas de Dominica, San Cristóbal y Nieves, y San Vicente y las Granadinas, tienen elecciones programadas para el próximo año. Estas seguirán a otras elecciones en la zona caribeña de habla inglesa, donde los votantes derrotaron varios partidos en el 2007 y el 2008.

Dominica y San Vicente son ahora miembros de la alianza ALBA, dirigida por Chávez, y el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, es un inveterado chavista, a pesar de alguna oposición interna. A cambio, Venezuela ha enviado millones de dólares en ayuda e inversiones a ambas naciones.

“A la gente le preocupa el costo de la vida desde que llegó la recesión”, dijo el encuestador caribeño Peter Wickham. Pero la oposición en los tres países parece débil, agregó, y “si Skerrit gana de nuevo podría influir en el resultado del resto de las elecciones”.

Se espera que en las elecciones presidenciales de Haití, programadas para finales del año próximo, se postulen candidatos con el apoyo del presidente René Préval, cuyo gobierno ha recibido un alto nivel de aprobación hasta el momento, y del ex presidente Jean Bertrand Aristide, todavía popular a pesar de haber sido depuesto en una rebelión armada en el 2004 y de la división de su partido Fanmi Lavalas.

El premio gordo en juego será Brasil — la principal potencia económica y de política exterior de la región — donde al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, un moderado de izquierda que cuenta con una gran popularidad, le está constitucionalmente prohibido presentarse a las elecciones del 3 de octubre del 2010.

Lula da Silva ha designado a una antigua colaboradora, Dilma Rousseff, como candidata preferida de su Partido de los Trabajadores. Pero Rousseff nunca se ha postulado a ningún cargo público y batalla contra un cáncer. Hasta el momento los sondeos dan la ventaja a José Serra, gobernador de Sao Paulo, la capital económica del país, quien defiende la economía de mercado.

En general, la mayor parte de los analistas concuerdan en que probablemente las próximas elecciones confirmen que la mayor parte de la izquierda latinoamericana es democrática y que la versión de Chávez del “socialismo del siglo XXI” probablemente no se extienda más allá del territorio que ya controla en Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

“Chávez agarró los mangos bajitos en esos países en problemas, donde las clases políticas presentaban graves problemas”, dijo Noriega en una entrevista telefónica. “Pero la inmensa mayoría de los países de las Américas respetan las instituciones. . . La opinión más generalizada es que la democracia funciona”.

Fuente: El Nuevo Herald

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