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La Herencia del Politing: Es el compromiso con los demás

In ARTÍCULOS Y MÁS on septiembre 28, 2009 at 12:00 am
Por Carlos Salazar Vargas

“Sería lamentable que alguien que saliera de las aulas de la IBERO con esa formación jesuita, no comprendiera ese compromiso de salir a abrir espacios para los demás…”
Vicente Fox. Exalumno IBERO.

Los dos conceptos generadores del Politing son el “Marketing” y la “Política. Por “Marketing”, se entiende “La actividad humana dirigida a crear, fomentar y mantener, relaciones de intercambio, mutuamente satisfactorias” (Kotler); también se dice que es “La alternativa para maximizar el valor presente neto para los consumidores actuales y potenciales de una oferta” (Levitt); otros aseguran que es “El arte de ofrecer lo que previamente se identificó como necesidad” (Fine).

En cuanto a “política”, la identifican como “La búsqueda, conquista y mantenimiento del poder político (Bismark); o como “El arte de hacer posible lo deseable” (Maquiavelo); también se define como “La asignación autoritativa (con autoridad) de valores en la sociedad” (Easton).

Tanto la concepción de marketing como la de política, pone énfasis en el usuario, cliente, comprador, elector, votante, ciudadano, en una palabra, su razón de ser radica en ellos, cuya reunión forma, lo que comúnmente se conoce como «mercado».

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Y es que los integrantes del mercado –quienes gozan o padecen los resultados tanto de los expertos en marketing, como de los políticos- son los que deben ejercer la función de supremos jueces. De ahí que estas áreas se enmarquen dentro de la conveniencia del mercado, antes que dentro de la conveniencia, interés o necesidad del oferente, partido, coalición o político de turno.

Son, entonces, herramientas sociales al servicio del hombre, del ciudadano, del lector, del votante…

De acuerdo con lo anteriormente expuesto, es posible aseverar que “Si la política es el arte de hacer posible lo deseable, el Politing es el arte de hacer deseable lo posible”, lo que a su vez, llevaría a concluir que si el objetivo no es vender lo que se produce, sino producir lo que se venderá, tampoco, el fin no es convencer al pueblo acerca de lo que el partido quiere, sino ofrecer lo que el electorado necesita.

De ahí que es requisito fundamental en ambos, conocer primero lo que el mercado necesita, pensar primero en sus necesidades gustos y deseos, para -posteriormente- satisfacerlas, como parte de un plan de marketing o como propuesta dentro de un programa de gobierno.

El mercado entonces, ejerce una función controladora, en tanto que el marketing, la política y su vástago el Politing, desempeñan una función integradora.

Como controlador, el elector debe cumplir la responsabilidad de todo ciudadano: hacer valer su voto: primero, ejerciendo esta obligación democrática y luego, No votando por aquellos que no cumplen lo que prometen. Consecuencia lógica, es que ningún partido o movimiento político avalaría esta clase de seudo políticos, pues no es rentable –en términos de votos- respaldar estas ofertas políticas, demostrando así, responsabilidad ante su electorado.

La función integradora del Politing, se refiere a que todas las demás en la actividad política en general y electoral en particular, se integren entorno al mercado, que todos –bien en el partido o bien en la campaña- trabajen por él, con él y para él.

Otra cosa diferente es que NO se cumpla con lo que se ofreció; que el producto no sirva para lo cual fue fabricado o –lo que es lo mismo- que la oferta política no satisfaga las expectativas del electorado o en buen romance, que el político no cumpla aquello para lo cual fue elegido. Esta situación, se sale, entonces, de las esferas tanto del marketing como de la política y también del Politing.

Corresponden al campo ético, dentro del cual deben moverse todas las profesiones, actividades y acciones de la vida. Así como los médicos, contadores, ingenieros, las profesiones todas, deben tener, conocer y cumplir sus “códigos de ética”, del mismo modo los expertos en marketing, en Politing y los políticos profesionales, deben hacerlo.

Y es que el Politing no tiene por que padecer, sufrir y soportar la mala reputación muy frecuentemente endilgada a sus dos áreas generadoras: el marketing y la política. No es culpa de esta joven disciplina cargar sobre sus hombros la ignominia y el estigma que –injustamente- le han adjudicado, muchas veces, a sus padres putativos. Menos aun, ser el frankeinstein de las ciencias sociales, engendro de distorsiones, malos usos y aplicaciones indebidas de cada uno de sus progenitores, lo que equivaldría a comparar la suerte del Politing, con la de la pobre ovejita que nació siendo alérgica a la lana.

Fuente: Poblanerías

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