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El síndrome de Gato por Liebre

In AMÉRICA LATINA, ARTÍCULOS Y MÁS, VENEZUELA on octubre 27, 2009 at 8:37 pm
Por Freddy Ríos Ríos

Buchipluma con frecuencia cita a Gramsci y especialmente cuando pretende justificar 10 años de fracaso, con el tic a millón, -Tourette- exclama ´´El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer´´, mentiroso contumaz modifica la cita, omitiendo, el caldo de sustancia, lo mejor de esta, su consecuencia dialéctica. ´´Y en ese claroscuro surgen los monstruos´´. Para las sociedades democráticas la alternabilidad constituye la medicina contra los monstruos autoritarios, que están en todas partes, en los partidos, en las ONG´S, las instituciones académicas, gremios profesionales, y en los medios de comunicación. En tiempos de crisis estos monstruos nunca actúan solos, tienen su coral, músicos pagados y ad honores, están en la zona gris, en el claroscuro, agazapados con su ego, dispuestos al sacrificio por la patria o por la institución.

Cosas veredes caro Sancho, cuando todo parecía que la unidad marchaba hacia la construcción de un proyecto triunfador, renace la antipolítica – hija bastarda de la política, que salió medio puta y moralista- a incordiar en el proyecto unitario, la mano peluda, con sobrancero apoyo mediático, resumido eficientemente por la interrogante dominical de Fausto Masó: “La oposición da pasos en la dirección apropiada, intenta unirse, aparece una mano peluda que actúa contra esa unidad. ¿Casualidad? O favores que le hace al Gobierno algún grupo económico”.

Se olvida la sabia conseja contenida en el acertó de Antonio Machado, probado reiteradamente, sobre los errores cometidos en la vida por causa del voluntarismo o deseismo; “En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”. El aire con su experiencia empuja hacia la unidad de la disidencia, plural y matizada y no sopla para reinventar proyectos de viejos experimentos fracasados, que dieron ayer nomás, puerta franca al autoritarismo chavista.

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Tiempo suficiente hubo ya para diferenciar los errores y redimir culpas de la política, -oficio de 24 horas al día, 7 días a la semana- sobre la legitimidad y limpieza de ideas y propósitos que generalmente ocupa a los políticos, que practican la ciencia o el arte donde se cuecen las habas del futuro nacional. Por pensar con el hígado, estamos como estamos y hemos sufrido tiempos de obscuro militarismo, suficiente además para aprender la necesidad promover la participación ciudadana en la política, única vía pacífica para derrotar las tiranías.

No debe haber espacio ya para la duda, estamos en la hora de los partidos, la política no es publicidad y medios, aun cuando sean estas dos de sus más importantes herramientas, los líderes políticos no son los gerentes o creativos responsables de una campaña, aquí no se trata de vender una imagen y la adopción de un concepto envuelto en una marca, se trata de algo mas, de convencer sobre la adopción de valores para la gobernanza, de internalizar proyectos, de construir soluciones, la política está llamada a la transformación de sueños y utopías en realidades tangibles.

El marketing político no debe imponerse sobre la política y el político, es decir que la autenticidad ideológica y el oficio no se deben sacrificar al perfil que los asesores diseñan para satisfacer la demanda del “mercado” mediante la supuesta interpretación -encuestas mediante- de las aspiraciones e inclinaciones del electorado, sus demandas y los principios superiores de equidad, justicia e igualdad, que lo animan. El político es el que es percibido por el pueblo como es, en su autenticidad y sin maquillaje, así Felipe González en la Campaña del 82, dijo en una concentración.”Aznar y Anguita son la misma mierda”. Ese era el político, el autentico Isidoro en campaña.

Cuando la antipolítica se pone camuflaje para actuar políticamente, se desmaterializa la realidad, aparecen supuestos operadores independientes, así por ejemplo, algunos periodistas, opinadores, columnistas, comunicadores y conductores de espacios mediáticos, analistas, dejan de ser lo que son o deberían ser – en razón de los principios que animan su oficio -, imparciales, objetivos , racionales, razonables y austeros, para convertirse en vedette, propagandistas de sus apreciaciones, inclinaciones, creencias o compromisos, que por razón de su voz o imagen, tienen que acatar los partidos. Es una nueva aristocracia política sin los deberes y obligaciones de la militancia, entonces, como decía Moisés Moleiro, se “constituyen los ´´0´´ en conducta”.

Estas conductas no afectan solo a los periodistas, sino también a exitosos profesionales que abordan la política como incursión meritocracia del renombre alcanzado en el ejercicio o encuestadores que asaltan el cielo justificando sus números, para de acuerdo a su monovisión, imponer estrategia y táctica a la dirección política opositora, o dueños de medios que en un salto cualitativo promueven al corazón que les late más cerca., no hay dudas, son interacciones cognitivas, afectivas y de comportamiento, son parte del armazón humano que puede convertirse en un síndrome.

Aquí vale la pena detenerse porque lo anterior solo tiene intención critica, solo aspira a la acción correctiva del zapatero a sus zapatos, lo cual no significa ahogar o secuestrar el debate necesario e impostergable, que debe dar la disidencia sobre el país que queremos y como lo vamos a construir, este debate como cualquier actividad o acción publicas debe ser con todas las cartas sobre la mesa, todo el mundo juega, no hay exclusiones, aquí no puede haber goles en posición adelantada o la “mano de Dios”, frutos de la proverbial viveza criolla.

El viejo dicho popular “dar gato por liebre” jamás soñó con alcanzar la relevancia de tener su propio síndrome, casi desconocido y hoy olvidado, empero visible. Se caracteriza por ignorar flagrantemente la dignidad de lo que el pueblo sabe y conoce, su proverbial sabiduría popular, es el “no parking bol”, en el camino se endereza la carga. Solo se reconoce cuando alguien pone una cagada magistral o cuando la Academia se pronuncia, lo popular no importa o importa poco, al final del día, la gente los descarta acertadamente cuando tiene la certeza o la impresión que quieren pasarle un “strike”, que existe la intención manifiesta de engañarlo de forma burda y alevosa, con nocturnidad. En nuestro país la antipolítica cabe completa, de cuerpo entero, en el síndrome del gato por liebre.

El término síndrome es utilizado para designar los trastornos caracterizados por series similares de síntomas etimológicamente no específicos, es un conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad y que por sus características posee cierta identidad; posee síntomas y signos, que se presentan en tiempo y forma, con causas variadas. El más conocido tal vez fue el denominado por Nils Bejerot, como Síndrome de Estocolmo, descrito como la respuesta que desarrolla la víctima de secuestro, en su relación con su secuestrador, que incluso puede terminar ayudándolo a evadir a la policía o que un venezolano que lo haya sufrido deseara la reelección indefinida de Buchipluma.

Los hechos son renuentes, desvisten las mentiras, porque carrizo si era conocido por todos los actores de oposición que existía en la Mesa de la Unidad, la concertación casi absoluta para proponer al país la metodología para la escogencia de los candidatos, con un orden de prelación, cuasi jerárquico; el consenso, la encuesta y las primarias, sin descartar ninguno y dependiendo de las realidades locales, se promueven una posiciones disonantes. ¿Porque un sector minoritario cuantitativamente y cualitativamente, pero con amplio poder comunicacional, se adelanto con una proposición distinta? ¿Porque algunos políticos de experiencia militante cobijaron esta maniobra de la antipolítica? ¿Quienes animan la división de la oposición cuando Chávez es minoría? ¿Existen intereses económicos presionando contra la unidad de la disidencia? ¿Cual es la posición de los medios sobre esta maniobra antiunitaria?

Nadie puede olvidar que la gente no come cuentos, que la gente castiga, la abstención marco la vuelta al aislacionismo, es difícil sacarlos de la casa, a pesar que debían haber aprendido con palmeta, el costo y las consecuencias de la antipolítica, y por el hilo se saca el ovillo y por la muestra se conoce el paño.

Cuando lo que está en juego son las ventanas democráticas, es necesario comprender al país real y al país político, ahondar en ¿porque después de tanto desastre, tanta corrupción, tanta incapacidad, sigue existiendo un chavismo leal, a pesar de la precariedad del asistencialismo? Satisfacer la interrogante con pertinencia política permite dar repuesta a la no participación ciudadana en la contienda diaria y a incentivar su ingreso activo a la disidencia militante, esta repuesta debe el significado y connotación que el marxista italiano explano para la construcción política…”Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza”, El orden del día está claro, es la inclusión organizada de todos, en consecuencia no se puede auspiciar, ahogar o secuestrar el debate necesario e impostergable , que debe darse sobre el país que queremos y como lo construiremos, la oferta debe ser pragmáticamente creíble por lo realizable.

El proyecto pasa por la escogencia de los candidatos unitarios a la Asamblea Nacional, que deben constituir representación inequívoca del país político y el país nacional. Deben estar los muchachos, que serán sin duda los líderes del mañana, deben estar los académicos e intelectuales para alumbrar con su inteligencia otros amaneceres después de este prolongado apagón, deben estar los técnicos y especialistas para dar forma al nuevo país, deben estar las individualidades y personalidades que se han destacado por su brillante lucha sin desmayo contra el militarismo autocrático, deben estar los obreros y campesinos para defender sus intereses de clase, y especialmente deben estar los políticos para que su experiencia y oficio marquen y orienten la impronta de las tareas legislativas y contraloras.

Lograr esta suma integradora no es fácil, pero se ha hecho en el pasado exitosamente, examínense los nombres de los firmantes de las Constituciones del 46 y 59, y se tendrán hitos referenciales para la escogencia. Siendo así es entonces mandatario explorar, con el menor costo posible la concertación unitaria como estrategia para derrotar a Buchipluma, es inadmisible que en nombre de la pluralidad democrática se pretendan crear escenarios inexistentes, para aupar otros proyectos sin espacios, personalistas, socarrones, e hipócritas, es hora como dice Pompeyo de rescatar patrióticamente el espíritu del 23 de enero.

Como colofón vaya el último párrafo del artículo de Tulio Hernández, en El Nacional ´´Cabrujas leyó bien el libro del futuro. Cuando todavía gobernaba Pérez, escribió “….El mundo es una crueldad infranqueable, un pupú real y cada vez que alguien decide salvarlo, el asunto termina en un desastre o en un mono encaramado en el poder “. Definitivamente cruel, después de 2 Pérez, 2 Caldera, vamos en 3 Chávez y estamos como estamos, en viaje marcial al siglo XIX, ningún salvador sirve. Creería Ud. a Michel Moore o a Eva Golinger, a Berlusconi o al sobrino de Mitterrand. Se bañaría Ud. con totuma o alumbraría con carburo. Hoy es domingo, día de visita a los presos políticos, bueno para recordar lo que dice Hausmann, en La Tercera, que pena dan los chilenos.

Fuente: Analítica

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