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Elecciones uruguayas: ‘ruleta Mújica’, ‘ruleta rusa’ y Caperucita

In URUGUAY on noviembre 2, 2009 at 5:59 pm
Por Luis Alberto Montero

A pocos días de las elecciones presidenciales, es motivo de preocupación el número de uruguayos que están dispuestos a arriesgar su destino personal, familiar y el del propio país jugando en la ‘ruleta Mújica’, una mezcla de ‘ruleta rusa’ colectiva con crupiers y fichas de la ‘ruleta chavista’ y, quién sabe, de una reciclada, pero no menos trágica, ‘ruleta tupamara’.

1. El próximo domingo 25 de octubre, se realizará en Uruguay la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Será también la primera de una maratón de siete elecciones presidenciales en América Latina en los próximos 12 meses, desde la pequeña Honduras hasta el gigantesco Brasil, cuyos resultados podrán definir el futuro del continente, que hoy está siendo bamboleado por el ‘eje del mal’ chavista. Desde esa perspectiva, el resultado electoral de Uruguay tiene su particular importancia.

2. Según las encuestas recientes, el porcentaje de indecisos alcanza el 10 por ciento, con tendencia ascendente. Continuaría en primer lugar el candidato del izquierdista Frente Amplio, el ex guerrillero tupamaro, Sr. José Mújica, con más del 40 por ciento, seguido por el ex presidente, Dr. Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional, con el 30 por ciento. Después, por el Sr. Pedro Bordaberry, del Partido Colorado, con más del 10 por ciento y por otros candidatos menores.

3. Difícilmente, el Sr. Mújica obtendría una mayoría absoluta en la primera vuelta y, en la segunda vuelta, podría predominar una coalición de centristas, de conservadores y hasta de izquierdistas moderados, liderada por el Dr. Lacalle.

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4. La gran incógnita es hacia dónde se inclinarán los votos de los indecisos y cuál será el índice de abstenciones en esta primera vuelta. En ese sentido, es sintomático que el comando de la campaña electoral de la izquierda haya solicitado a su locuaz, contradictorio y caosfacético candidato que hable lo menos posible, para evitar que los incautos se sobresalten. El propio presidente de Uruguay, el Dr. Tabaré Vázquez, miembro del Frente Amplio, llegó a recomendarle que, por lo menos hasta las elecciones, deje de decir “estupideces”.

5. Por tal motivo, el Sr. Mújica ha cancelado importantes entrevistas televisivas previamente concertadas, lo que le valió la crítica de medios periodísticos de peso que repentinamente se pusieron de lado. También, en cierto sentido, se ha despertado una perplejidad en muchos uruguayos que se preguntan por qué a un candidato, en la hora decisiva de hablar y de explicar lo que piensa, sus mentores le obligan a refugiarse en la discreción. Y, como si fuera posible “pedirle peras al olmo”, le preguntan, parafraseando a Juan Carlos cuando interpeló a Chávez: “¿Por qué no te callas?”

Esa recomendación de silencio, tal vez sea por el temor de que los uruguayos aún indecisos oigan salir de la garganta de José Mújica, que a veces toma ‘aires’ de la inocente Abuelita del cuento de Caperucita, los gruñidos del viejo Lobo Feroz.

6. De cualquier manera, es precupante el número de uruguayos dispuestos a arriesgar su destino personal, familiar y del país entero apostando en una cargada “ruleta Mújica”, una mezcla de “ruleta rusa” colectiva con crupiers y fichas de la “ruleta chavista” y, quién sabe, de una reciclada, pero no menos trágica, “ruleta tupamara”.

Según escribió el 5 de octubre de 2009 Pilar Rahola, columnista de ‘La Vanguardia’ de Barcelona, quien entrevistó personalmente a Mújica, está en presencia de un “revolucionario de manual, endiosado, ególatra, iluminado, convencido de su autoproclamada misión salvadora y sin problemas evidentes con la conjugación del verbo matar”.

La periodista catalana añade que el Sr. Mújica, “en su diccionario particular”, practica una literal “reinvención del lenguaje”: a los robos los llama “apropiaciones” y a los asesinatos, “ejecuciones”. Según recuerdos de su contacto con el entrevistado, “estaba ante un hombre que seguía las reglas democráticas, pero que no creía en ellas”. En ese sentido, cita palabras del propio Mújica: “Participar en la democracia liberal no significa creer en ella”.

Concluye la mencionada periodista, “Mújica no sólo no se arrepiente de ese pasado, ni ha desarrollado ningún atisbo de autocrítica, sino que lo glorifica como si fuera la crónica de un macabro éxito personal. Un currículum de violencia extrema, orgullosamente presentado por un candidato a presidente”.

7. Por todo lo anterior, la “ruleta Mújica” parece más peligrosa aún que la “ruleta rusa”, porque está en juego no solamente la vida de dos apostadores -que sucesivamente van colocando un revólver en la sien y apretando el gatillo, con un tambor cargado con una sola bala letal hasta que uno de los dos contendientes cae muerto-, sino que está en juego la vida de toda una nación.

8. ¿Cómo descartar la posibilidad de que los crupiers que impulsan actualmente la “ruleta chavista” tengan relación con los crupiers que distribuyen las fichas de la “ruleta Mújica”?

9. Uruguay siempre se caracterizó por ser un país sensato, con sentido común y, tal vez, por la fuerte influencia del positivismo de principios de siglo XX, bastante racionalista. Dispuesta a jugar en la “ruleta Mújica”, casi la mitad del país estaría apostando en la irracionalidad inherente a tan peligroso juego. Cabe esperar que los uruguayos piensen dos veces antes de apostar en la “ruleta Mújica”, porque corren el riesgo de que misteriosos crupiers revolucionarios lleven a esa pequeña gran nación, otrora la Suiza de América, a la bancarrota espiritual y material.

10. Estas consideraciones no deben ser interpretadas como un ataque personal al candidato de las izquierdas, sino como un breve análisis sociológico y psicológico de un estilo diferente de hacer política, pos-moderno, pos-revolucionario clásico, desestructurante del punto de vista mental y cultural de la pequeña gran nación rioplatense, encarnado en el actual candidato presidencial de las izquierdas.

Ante el fracaso del comunismo clásico de convencer a los uruguayos por medio de argumentos, se trataría ahora simplemente de desgonzar y caotizar las estructuras psicológicas de un país cuya población, tal y como reconoce el propio Mújica, continúa siendo ‘conservadora’.

11. Sin lugar a dudas, analizar las complejas realidades políticas de un país a la distancia, como lo estamos haciendo nosotros, conlleva riesgos y lo reconocemos lealmente. Por ello, son nuestros lectores, especialmente los uruguayos, quienes tienen la última palabra, que aguardamos con especial interés y con ánimo de sana, constructiva y leal colaboración en favor del futuro de esa pequeña gran nación oriental.

Una pregunta final, que desearíamos ver respondida por nuestros estimados hermanos uruguayos. Que nos conste, aún no se ha efectuado, como suele hacerse en otros países latinoamericanos cuando se producen elecciones presidenciales, un debate que reúna a los candidatos, en el cual cada uno plantee lo que considera sus mejores ideas y proyectos. ¿Por qué motivo ningún medio de prensa ha reunido hasta el momento a los Sres. Mújica, Lacalle, Bordaberry y otros candidatos presidenciales en torno a una mesa para que los principales temas del país sean analizados de una manera franca, directa y respetuosa? ¿Qué se espera para hacerlo? ¿No constituiría un debate entre los candidatos presidenciales un elemento decisivo en favor de la transparencia de pensamiento y de una mayor autenticidad del proceso democrático?

Fuente: La Voz Libre

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