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Sobre el partenalismus del Estaburo cubensis

In AMÉRICA LATINA, ARTÍCULOS Y MÁS, CUBA on noviembre 2, 2009 at 5:50 pm
Un poco en broma y mucho en serio, focalicemos el paternalismo de manera distinta a su “marketing político”, y visualicemos la herejía que se re-despierta.

Por Miguel Arencibia Daupés

“Creen -los mediocres- que el buen humor compromete la respetuosidad y estimula la anarquía del reír.” *

José Ingenieros

Bueno, pues tal absurdo es semejante a lo que nos quieren presentar algunos involuntarios humoristas de la política cuando le achacan al pueblo ser causante del paternalismo burocrático-estatista. Más “genial” aún es aquel que sitúa dicha culpa en el síndrome del pichón (cual vive pendiente de que le pongan su sustento dentro del buche). ¡Cómo nos hemos reído con ello y gozado con los comentarios que tan poco loable empeño ha suscitado en las filas de “nuestro-pueblo”!

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Como Marx diría que aquello es un análisis subvertido; o sea: “patas arribas”, vamos a tratar aquí de enderezarlo.

Sin ponernos, al principio, muy serios (con sombrero o sin sombrero, diría el cómico Chaflán), digamos de un solo tirón lo que entendemos por paternalismo: es una forma relativamente disimulada de dominación, ejercida desde un poder real; consistente en un autoritarismo que invade la esfera de la autonomía individual y, a través de esto, conculcador de derechos de los “paternalizados”.Rampán.

Vaya, que lo dicho cabe tanto para las relaciones paterno-filiales dentro de la familia, como en las establecidas coercitivamente entre gobernantes y gobernados. Bueno pues, con la visión de las primeras, lleguemos al quid de las segundas en Cuba.

El paternalismo –con interferencias de patriarcado- en lenguaje más criollo es aquel unánimemente interpretado, no como cuidado y protección normales que debe dar todo padre/madre a su prole, sino el llamado “celo” hiper-excesivo, por el cual se inmiscuyen en las elecciones y decisiones de sus hijos.

Es una “sobreprotección” anómala, más condicionada por la construcción mental y el interés del paternalista, que ocasionada por el sometido; aunque en éste quede la responsabilidad de librarse de tales “amorosas” cadenas…

El paternalismo comienza con la visión del progenitor acerca de la inmadurez/incapacidad de su descendencia para adoptar con autonomía sus determinaciones y materializarlas, a tono con lo que aquél piensa que deberían ser. Esto dice tanto con las más sencillas acciones en materia de defecación o de saberse abrochar los zapatos cuando el(a) niñ@ ya está adelantado en la escuela primaria, hasta con la elección de la carrera o el(a) novi@ cuando se tiene lo que hay que tener, y se sabe usar adecuadamente o quizás solo con algún que otro consejillo.

¿Quién no ha oído a una Evarista decirle a la crecidita y adultica Marialeydis, ya trabajadora, que ni piense en estar con Raylester, y le acabe de decir que sí a Marcusio, que tiene más “futuro”? ¿O el vecindario no sabe que Filiberto decidió que su muchachón “tumbara el katao” con la idea del deporte (en que ahora vamos mal) y se metiera a médico? ¿No se conoce que Juanicho le impuso a su garzón escapar por los cables de la cibernética o la salada vía de marinero internacional, cuando el no tan chico prefería el plano terrestre de la Ingeniería en Agronomía (¡qué tanta falta nos hace)?

Pero… y antes de llegar a eso, los susodichos decían a sus hijos adolescentes que no les darían la llave de la casa. O que si iban a una fiestecita no podrían llegar pasada tal hora; de lo contrario, “mejor ni vengas y olvídate que ésta sea tu casa, ¿me oíste?” Sin embargo, los “premiaban” si los sobreprotegidos obtenían buena nota o pasaban de grado (como si no fuera su deber, y el pase de grado no hubiera llegado a “orientarse de cajón”).

Hay muchos padres que creen tener mascotas, en lugar de hij@s. Si Uds. no lo habían pensado aún, vamos a reflexionar sobre lo siguiente.

A la perrita Fefi, mi vecino Manolo la entrena (le da instrucción) a su conveniencia para que le sea más útil y simpática cada día. La alimenta, quizás no con lo que ella quisiera o le haga falta. Le pone específicas vacunas y le “abatiza” sus pulgas y garrapatas. Por supuesto, no tiene potestad de salida libre del hogar pero sí la distrae, ya que tiene sus paseos diarios; claro que estos son cuándo y por dónde él lo determine y el tiempo total que estime; con su arreo puesto y bajo su vigilante mirada, para que no haga lo que le pueda parecer inconveniente. No le gusta que se reúna con cualquier perro o se vincule a ninguna jauría, salvo con los que él permita, para que no se contamine de tantas cosas que hay por ahí. Cuando ladra, da un break a sus ladridos, hasta que le son muy insistentes o demasiados fuertes, porque entonces los reprime. Y, si se porta bien, la premia con un pedacito de dulce´ guayaba. Pero…óigame… si un día se le escapara, que ni piense en regresar, que las puertas de la casa estarán cerradas para ella. ¡Perra ingrata, traidora, con todo lo que ha hecho por ella!

¿Esos padres y madres paternalizadores no tienen parecida relación de dominación a la de Manolo-Fefi, con sus “paternalizados,? ¿No son éstos mascotas humanas?

¿Y no es así para nuestro actual Estaburo (léase: Estado burocrático), ente congénito del Sistema Administrativista? ¡¿Que si no?! Es que en casi todo sucede igual. Como en la denuncia de esa frase popular entre los cubanos de varias generaciones: “No se nos ha dicho cree, sino lee. Y esto es lo que tienes que leer”. Al final, observamos un Estado auto-conceptuado de supra; que se ve a sí mismo externo, por encima, enajenado de la sociedad vista ésta como el conjunto total de los ciudadanos, con los que aquél debería venir obligado por el consenso socialy no de la forma en que él considera.

Si tales dominadores (naturales o jurídicamente constituidos) forman (educan-amaestran-domestican; en fin, doman) con la “pedagogía del paternalismo” a sus dominados; si de estos lo que les interesa es obediencia y sumisión ante las imposiciones ¿cómo criticarlos y exigirles que actúen con independencia y autonomía; más cuando siguen –como Fefi- con los arreos puestos y bien ajustados? Porque debo conceder el beneficio de la duda, no diré que esa intención de los histriónicos políticos sea producto de un desafiante cinismo, sino de que estén afectados por aguda impotencia mental.

En el caso del Estaburo, ni siquiera se puede hablar de conducta paternal, pues es el estado el subsidiado por los trabajadores. El excedente social general es “distribuido” en Salud, Empleo, Educación, Deporte o Cultura; pero no del todo, porque buena parte desconocida se queda en el excesivo aparato burocrático y sus otras desviaciones. “Plusvalísticamente” hablando, lo que se quitó a la enorme “horda” de asalariados que esperan y desesperan por obtener el pago correspondiente al gasto de su fuerza de trabajo, según la crítica de Marx al Programa de Gotha, de acuerdo con el axioma “De cada cual…y cada cual…, no lo que se le antoje al Estaburo”.

¿Entonces, cómo no homologarse nuestra condición a la de las mascotas? si hay carencia de los “inalienables” derechos que más nos diferencian de los otros animales, tales como el ser informado libremente y participar en las decisiones que atañen a nuestras propias vidas. Así como nos faltan otras libertades: de prensa, de asociación, de reunión, de educación sin adoctrinamiento, incluida la autonomía universitaria, de sindicalización, de migración externa e interna. Y fundamentalmente de la muy marxista autogestión económica, que (parodiando a Pedro Luís Ferrer) destra…tra…tra..baría las tan, tan tra..tra…tra..trabadas relaciones de producción al liberar de su actual frenolas fuerzas productivas.

¿En qué nos diferenciamos de los otros animalitos domesticados dentro de un régimen buro-totalitario? ¿Quien lo puede contestar sin manipulaciones? Nadie ¡Cooooooorrecto!!!

Es cierto que hoy en nuestro caimán verdi-amarillo existe una extendida simulación socialmente organizada, del tipo “sigue la o­nda pa´que no te pase nada”. Pero tenemos una pésima noticia para los “sometedores”: la mayoría de los ciudadanos cubanos a los que se trata de someter no se ven como dominados. En sus pensamientos, no se han “construido” como canes, esclavos, ni siervos de la gleba.

Esas son las cosas de las personas que definen el progreso de la humanidad, a pesar de que éste sea en zig-zag.

Hay en Cuba una fuerte actitud contestaria que se va generalizando, encabezada por jóvenes (más parecidos a su tiempo que a sus padres y mucho menos aún que a sus abuelos y bisabuelos) y diversos segmentos de la intelectualidad que no dejan de ser proletarios. ¡Santa herejía de una izquierda que se niega a que la lleven hacia la derecha, a la regresión hacia el capitalismo privado como ya antes ha pasado en otras invenciones “socialistas”!

De esa “cierta manera” de la Alicia en el país de maravillas, y sólo como para muestras unos botones, ejemplifiquemos con algunos casos:

La llamada guerrita de los e-mails, que no obstante a su diminuto, tuvo un fuerte impacto, con su estela de las intervenciones de César López, Coyula, Heras, Desiderio y más.

Y otros después, en el Congreso de la UNEAC.

Inolvidable como movió piso la interpelación del joven Eliécer al Presidente de la Asamblea Nacional, que nos representa en la demo-acracia**

Y Pablito en su pública desconfianza ante los actuales dirigentes de 75 años en adelante. Con Varela que sigue ansioso porque Guillermo Tell entregue la ballesta a su hijo, y lo sustituya bajo la manzana.

Los popularísimos Aldeanos expresando en sus dinamitantes raps – cuales circulan “a golpe de flash” o en los CDs del merca-Right (aunque sea por la “izquierda”)- que “no nos quedaremos callados” pese a que “se acabó el abuso y comenzó el atropello” ***; y muchas miles de voces, que se incrementan, cantan con ellos.

Con Mente é pollo se carcajean millones cáusticamente sobre las liviandades de nuestro acompañamiento oficialista.

Los estremecedores escritos de canosos como Aurelio Alonso, Martínez Heredia, Leonardo Padura, Pedro Campos y los Félix(es) Guerra, Sánchez y Sautié, Soledad Cruz y Radulfo Páez, entre otros. Así como de los menos entraditos en años, Chaguaceda, Dimitri Prieto, Dacal,Guanche, Acanda el joven, Carlos Ignacio Pino, David Perdomo e Hiram y varios más. Y los correos a corazón abierto y nombre completo, de electrones ciudadanos; que intra-navegan constantemente.

El caso del colectivo de trabajadores de muy conocida cadena gastronómica que –huérfano sindicalmente, ¿qué raro, verdad?- se consiguió un abogado timbalú e interpuso una demanda judicial contra una nueva regulación laboral que los perjudicaba. Colectivo que no ceja en su empeño aunque continúen haciéndole dos y más inspecciones semanales por parte de la superioridad burocrática…digo: administrativa, cuando antes eran tetramestrales.

O lo sucedido en un taller patrocinado por la Cátedra Gramsci, delInstituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello, (éste y el de la revista Temas son los dos capitalinos espacios de debate, excepcionales en el país), en que al hablarse sobre la relación de la juventud con el proceso que comenzara en Cuba a partir de enero de 1959, los allí presentes, todos dentro del posicionamiento más activo y el pensar más esclarecido de nuestra cotidianeidad (orgánicos inclusive), convinieron en que sería más procedente si se omitiera el artículo “la” del conocido slogan-cartel que propugna: HACER NUESTRA la REVOLUCIÓN.

Por algo será.¿O no?

Fuente: Kaos en la Red

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