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Obama ante una disyuntiva: Las encuestas o el Imperio

In OBAMA on noviembre 13, 2009 at 3:56 pm
Para Obama, un producto genuino del marketing político, la consigna es: Miro las encuestas y luego existo. Y hay algo que no le cierra en las mediciones de imagen al gerente eventual de la Casa Blanca: Afganistán. Los comandantes militares, la OTAN, sus asesores, el presidente títere de Kabul, sus socios europeos de invasión, le piden tropas bajo apercibimiento de que la ocupación puede convertirse en una trampa mortal, en un Waterloo imperial, en una derrota militar de difícil mensuramiento. Desde su asunción, hace ocho meses, Obama bajó 20 puntos en la aceptación popular: Afganistán y las promesas incumplidas de “desmilitarizar” la política exterior fueron sus causales principales. Hoy el presidente negro está ante una encrucijada: Acaba de perder sus dos primeras elecciones en dos distritos que eran demócratas, su partido ya lo señala como responsable de una posible pérdida de la mayoría en las dos cámaras legislativas en el 2010, y sus propios electores, negros e hispanos, movimientos antiguerra y de derechos humanos, ya anuncian marchas masivas para protestar contra la continuidad de las políticas militaristas. Todo este escenario de presión, a su vez, alimenta una ofensiva republicana que apunta a desgastar la credibilidad (ya en pronunciada baja) de Obama. Reaparecen las viejas acusaciones de “presidente débil e incapaz” o excesivamente “dubitativo” como principal caballito de batalla de los ultraconservadores que sueñan con un juicio político o un movimiento de destitución en el Congreso. Afganistán, esa es la cuestión: Según la prensa norteamericana y sus principales analistas, Obama ya tiene decisión tomada de enviar entre 30.000 y 40.000 soldados para contener la escalada talibán, pero todavía “no sabe como comunicarlo”. De acuerdo con The Washington Post, las evaluaciones y vacilaciones de Obama, más que a la estrategia militar responden a un análisis político del impacto social interno que acarrearían. El punto, según el Post, es que Obama, sea cual fuere el resultado, no puede postergar más el envío de tropas sin poner en riesgo la propia integridad de los soldados imperiales ya desplegados en Afganistán. La realidad militar, en el terreno de la ocupación imperial, sigue pulverizando la imagen del primer presidente mediático de EEUU. Y a Obama se le impone una consigna: O las encuestas o el Imperio. Así de simple la alternativa de elección.

La explosión de un coche bomba cerca de la principal agencia de Inteligencia paquistaní en un barrio militar de Peshawar dejó al menos diez muertos y una treintena de heridos según el último balance ofrecido este viernes por las autoridades paquistaníes.

Mientras la Casa Blanca permanece paralizada, sin respuesta efectiva al contraataque talibán, hay un creciente escepticismo de los ciudadanos estadounidenses. Aumentan las bajas estadounidenses y de las fuerzas de la OTAN, y Afganistán ya se ha convertido en un conflicto estratégico de primer nivel para EEUU.

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La Casa Blanca sostiene que Obama, que comienza este jueves una gira de una semana por el este asiático, no ha tomado todavía una decisión al respecto y no lo hará antes de su regreso el próximo 19 de noviembre.

El portavoz de la Casa Blancal, Robert Gibbs, indicó el martes que las opciones para la nueva estrategia ya han quedado reducidas a cuatro.

Según el New York Times, al presidente Obama no le convenció ninguna de las cuatro estrategias militares que le presentó su equipo nacional de seguridad en una reunión celebrada el miércoles por la tarde en la Casa Blanca. De acuerdo con lo que se ha filtrado a la prensa estadounidense, el presidente ha solicitado que se modifique el contenido de las opciones para clarificar varios puntos.

Aunque Gibbs no quiso precisar el contenido de esas opciones, la prensa estadounidense cita a altos funcionarios para indicar que todas ellas contemplan un aumento de los efectivos de EEUU en Afganistán, en la actualidad en 68.000 soldados.

Según sus propios comandantes, EEUU va perdiendo la guerra militar de ocupación en Afganistán, y esta situación tensiona el enfrentamiento interno entre los sectores ultra conservadores que digitan la política militar y la administración demócrata que maneja la agenda exterior desde el Departamento de Estado.

Con 55 soldados invasores muertos, octubre se convirtió en el mes más mortífero para las tropas de EEUU en los ocho años que lleva la guerra de ocupación en ese país asiático, mientras la administración Obama analiza si envía o no más tropas a esa convulsionada región.

Todos estos acontecimientos no parecen -según el Post- modificar los planes de Obama, quien dice que se tomará el tiempo que sea necesario para decidir la mejor estrategia posible para Afganistán. “No me voy a precipitar”, dijo el lunes ante una unidad de marinos en Jacksonville.

Esa “prudencia” está siendo interpretada como indecisión por la oposición republicana que lo tilda de “incapaz” para resolver los frentes externos de conflicto militar.

El principal crítico republicano, el ex vicepresidente Dick Cheney, acusó a Obama de estar poniendo en peligro a las tropas sobre el terreno al no responder positivamente a la petición del comandante de la operación, el general Stanley McChrystal, de enviar un refuerzo de al menos 40.000 soldados.

Los jefes de la OTAN y el Pentágono presionan por más tropas, y Obama y sus asesores, atentos al rechazo social entre los estadounidenses que genera esta guerra, no terminan de configurar una nueva estrategia para salir del pantano.

Según la prensa estadounidense, las opciones podrían ser el envío de 30.000, 40.000 ó un número aún más alto.

El diario The Wall Street Journal aseguró, citando a fuentes próximas a las conversaciones, que la opción más popular contempla el despliegue de entre 30.000 y 35.000 soldados adicionales.

A ellos se sumarían otros 10.000 militares que se encargarían del entrenamiento de las fuerzas colaboracionistas afganas, para que estas puedan asumir paulatinamente el control de la situación.

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, había pedido que el nivel de tropas se aumente en al menos 40.000 efectivos.

Según The New York Times, el tema del incremento de tropas ha colocado a Obama en una situación difícil. Sobre todo -agrega-porque pese a que el ggeneral Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas internacionales en Afganistán, sostiene que son necesarias más tropas, la opinión pública se muestra cada vez más reacia.

Una encuesta divulgada por la cadena de televisión CNN muestra que la mayoría de los estadounidenses, un 56 por ciento, se opone a la posibilidad de desplegar más tropas en el país de Asia Central. Sólo un 42 por ciento de los participantes dijo respaldar un incremento del contingente militar estadounidense en la zona.

La encuesta divulgada se realizó entre el 30 de octubre y el primero de noviembre y tiene un margen de error de tres puntos porcentuales.

El sondeo muestra que la opinión pública también está dividida a cerca de que si Obama está tardando demasiado en anunciar su decisión, ya que McChrystal advirtió hace ya tres meses, que el fracaso estaba asegurado sin refuerzos adicionales.

En ese sentido, el 49 por ciento de las 1.018 personas que participaron en la encuesta dijeron que el presidente estadounidense tarda demasiado, frente al 50 por ciento que dijo que no lo hacía.

El director del sondeo, Keating Holland, indicó que hay una clara diferencia en la respuesta en función del género de los consultados.

“La mayoría de los hombres dicen que Obama está tardando demasiado y la mayoría de las mujeres está dispuesta a darle más tiempo”, afirmó Holland.

Además de Obama y Petraeus también participaron en la reunión de del miércoles,el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, el asesor de Seguridad Nacional, James Jones y el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Michael Mullen, entre otros.

La derrota militar de la ocupación no solamente enfrenta a la Casa Blanca y al Pentágono, sino que además ha creado incontenibles fisuras entre Washington y sus aliados europeos de la OTAN que se muestran renuentes a enviar más tropas, como es el caso de Reino Unido, Francia y Alemania.

En la primera semana de septiembre, el comandante de las tropas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, el general norteamericano Stanley McChrystal, había pedido al Pentágono en un informe, a revisar la “estrategia” de las fuerzas extranjeras ocupantes para combatir a los talibanes.

El jefe militar de la OTAN en Afganistán advirtió en dicho documento remitido al Departamento de Defensa de EEUU, que si no recibía más tropas EEUU corría el riesgo de fracasar y ser derrotado en Afganistán.

En consecuencia, y sin abandonar su discurso de “guerra contra el terrorismo” en todos los frentes, Obama decidió dilatar el envío de más tropas que le piden el Pentágono y sus socios europeos de la OTAN para contener la ofensiva de los talibanes que ya acampan a pocos kilómetros de Kabul.

Los talibanes -vale aclararlo- son los mismos que hace ocho años fueron derrocados del gobierno por una invasión militar (de la OTAN y EEUU) que los llevó a una guerra de resistencia que hoy -según el propio jefe de la Alianza- están a punto de ganar ante la impotencia de las fuerzas ocupantes para contenerlos.

No obstante las dudas de Obama, y de acuerdo con lo que que proyectan medios influyentes con The Washington Post y The New York Times, la decisión del envío de más soldados para sostener la ocupación en riesgo, es improrrogable.

Fuente: Bolivia 24

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